A menos Patria… más Himno

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Escrito Por: Pablo McKinney

Decía mi maestro Umbral, que los ricos cuando están en malas dan una fiesta. De igual modo, cuando un país, por el azar de la historia y la geografía, queda colocado en el área de influencia de un imperio brutal como son los imperios; ese país debe proteger con el celo de un padre ante los amores tormentosos de una hija, lo que de soberanía le queda.

Digo esto, porque el himno patrio nos une, nos salva y enaltece, en momentos en que andamos los dominicanos más coloniales que nunca, bajo el yugo de un imperio empecinado en acelerar su decadencia, más incierto que nunca, alocado, y tan feroz como siempre.

Duele admitirlo, pero no es mentira. Mientras menos Patria tenemos (porque el imperio ya ni guarda las formas), más necesitamos del Himno. Precisamente por eso, uno saluda que el Ministerio de Cultura haya regrabado el Himno Nacional. Y es que, a menos patria más himno, ahora grabado con la más alta calidad musical y tecnológica posibles, con la mejor producción, mezcla y masterización disponibles.

Y como en estos tiempos de confrontación, polarización y elogio de la ignorancia nunca falta quien por motivos políticos, personales y hasta psiquiátricos descalifique cualquier iniciativa solo por el hecho de ser oficial, les recuerdo que, por mandato constitucional, el Himno Nacional no puede ser modificado en ninguna de sus partes, y por eso la respetuosa fidelidad de nuestros maestros a la partitura original. Hablo de José Antonio Molina, que dirigió orquesta y coro, y de Juan Luis Guerra que fue el productor general, con la garantía que esto representa, conocidos los afanes de “obseso perfeccionista” de Juan Luis que, además, tuvo el patriótico detalle de costear la masterización de la grabación realizada en los mejores estudios internacionales. Sin odios ni alardes, estas son las formas, estos son los gestos, el ejemplo con los que un ciudadano demuestra amor a su patria.

Si por ser la “frontera imperial”, una patria que colocada en el centro de América “parece un corazón que se desangra”; si por los mandatos de un imperio y la realidad geopolítica del mundo los dominicanos no podemos tener soberanía política, qué bueno que el ministerio de la cosa esté promoviendo nuestra soberanía posible, o sea, la soberanía cultural que el Himno Nacional representa. La política es el arte de lo posible. La cultura es el fruto de existir. 

Fuente: Listin Diario