El Corolario Trump como epitafio de la democracia

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Escrito Por: Pablo McKinney

La frase viene de la monarquía medieval francesa: “!El rey ha muerto. Viva el rey!”, y ella remite a la continuidad jurídica de la Corona. En el caso de la democracia, si ella llegara a morirse o “alguienes” lograran matarla, los ciudadanos de bien tendríamos que buscar la manera de, entonces, poder exclamar: “!Viva la democracia!”. 

El corolario Trump es el epitafio de la democracia en toda América, que incluye a Estados Unidos. Las prácticas fascistas de los gendarmes del Mr. contra la democracia en el continente son muchas, e incluyen agresiones contra procesos electorales, ejecuciones ilegales, y hasta invasiones militares para secuestrar al presidente de un país soberano. En el caso de Argentina, hablamos de acciones para beneficiar a su alfil con medidas financieras, y condicionar esa generosidad (líneas de intercambio y apoyo por 20 mil millones de dólares), a la victoria de este. En Honduras, 37 audios publicados por Hondurasgate/ Canal RED, desnudaron la (supuesta) coordinación de figuras hondureñas lideradas por el narcotraficante confeso, condenado en EE. UU. e indultado por Trump, J. O. Hernández, “y actores internacionales con vínculos en EE. UU., Argentina e Israel, para realizar operaciones de influencia ilegal en los medios de comunicación y las redes”. 

En el caso de Colombia, Trump llamó narcotraficante al presidente constitucional del país, mientras en su red anunciaba su apoyo a SU candidato presidencial, quien ha desarrollado una exitosa carrera de abogado defendiendo a paramilitares y narcotraficantes, misógino sin remedio que ante las cámaras de TV pidió a una periodista que mirara hacia su bragueta para que imaginara el tamaño de sus genitales. Es a ese personaje, a quien Trump and friends acaban de convertir en presidente electo de Colombia. 

El gobierno estadounidense ha decidido atentar contra la democracia y sus valores, donde quiera que ella represente un obstáculo para su pretensión de gobernar a América Latina, como si fuera el Caribe. El Corolario Trump es un epitafio para la democracia. Una democracia que está muriendo, la están matando en las Américas, incluido California, Florida, Nueva York, Texas, y Minneapolis, donde las hordas fascistas del ICE ejecutaron a una ciudadana estadounidense, blanca, que luego de protestar por las atrocidades y abusos, intentaba huir de sus verdugos. 

¡La democracia ha muerto! Está muriendo. Imperfecta, papelera y un poco puta, sí, pero perfectible, pues para perfectas las dictaduras, el fascismo, sus estados policiales y la sangre. ¡Viva la democracia!