Macron VS Trump: penúltimo asalto

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El jefe del Estado francés, que recibe el miércoles en Versalles a su homólogo estadounidense, ha aguantado y esquivado sus ataques para no romper las relaciones con un aliado clave: “Soy pragmático, no rencoroso”

El presidente francés, Emmanuel Macron, lleva meses, o más bien años, recibiendo ataques de Donald Trump. También personales: la relación con su mujer, su carácter supuestamente complaciente, a cuenta de la OTAN… Hay que saber elegir las batallas. Y había dos maneras de afrontar esta cuestión: intercambiando golpes o esquivándolos. Y el jefe del Estado francés ha tirado de diplomacia para llevar la relación donde la necesitaba Europa para asegurar algunos frentes, especialmente en la guerra de Ucrania. Este G-7 pondrá a prueba esa estrategia. Especialmente la cena de gala que Francia organizará con Trump en Versalles para celebrar el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

Hace casi exactamente un año, Donald Trump abandonaba de forma estrepitosa la cumbre del G-7 en Canadá. La tensión en Oriente Próximo era insoportable. Este lunes 15 de junio de 2026, con un escenario general algo más favorable, se inauguró en Évian, en la Alta Saboya francesa, a orillas del lago Lemán, la reunión de los líderes del Grupo de los Siete (Alemania, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón).

El presidente estadounidense ha estado presente esta vez y se espera que no dé la espantada. Macron, por si acaso, ha trabajado en ello firmemente. Un esfuerzo que culminará con la cena de gala en homenaje a los 250 años de la independencia estadounidense el miércoles por la noche en Versalles, que asegura su presencia, y también la oportunidad de limar algunos asuntos pendientes. “Si fuera rencoroso, eso me traería problemas. Soy pragmático. Solo tengo una camiseta, la de la selección de Francia; aquí jugamos en casa”, señaló Macron en una entrevista el pasado lunes, al ser preguntado por la paciencia mostrada.

La relación, sin embargo, ha sido muy cuestionada. Pero nadie tiene ninguna duda en la alta diplomacia francesa de su eficacia. “Desde 2017, Macron no recibe los golpes pasivamente, gestiona la relación, responde sobre el fondo de los asuntos cuando hay desacuerdo y trata los temas de fondo manteniendo el contacto, lo que me parece el enfoque adecuado en general y, sobre todo, con Estados Unidos”, apunta al teléfono Philippe Étienne, embajador de Francia en Estados Unidos entre 2019 y 2023 y gran conocedor de la relación entre ambos países.

Muchos vieron en los ataques de Trump uno de los puntos más bajos en las relaciones entre ambos países. Una de las personas que mejor conoce esos altibajos, quien fuera primer ministro y ministro de Exteriores durante la invasión de EE UU a Irak en 2003, no cree que sea comparable. “No diría que las relaciones sean bajas, porque no sé con Trump cuál es la regla”, explicaba hace unas semanas a este periódico. “Las relaciones con Macron son a la vez muy cercanas. Es uno de los europeos que habla más con él, pero al mismo tiempo es su objetivo porque Trump disfruta humillándole o ajustando cuentas con él. Pero lo hace con todo el mundo. Francia tiene una posición fuerte en el plano diplomático, y quizá por eso es más atacada”.

La pelota está ahora más cerca de la portería que busca desde hace meses la diplomacia europea. Las conversaciones estos días girarán en torno al acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, y la reapertura del estrecho de Ormuz, cuya seguridad podría garantizarse con la participación de Francia y el Reino Unido. Macron, además, espera obtener de Trump una postura más receptiva hacia Kiev y menos favorable a Putin para poner fin a la guerra en Ucrania; pero también se abordarán los desequilibrios macroeconómicos mundiales. “El método ha sido siempre el mismo: expresamos nuestras discrepancias con franqueza, al tiempo que elegimos trabajar juntos de manera clara y asumida. La comunicación puede entonces seguir siendo muy fluida entre los presidentes. Esto no impide en absoluto la claridad y, cuando es necesario, la firmeza, actitud que creo que Francia también recomienda de forma constante en las relaciones entre la Unión Europea y sus grandes socios, incluidos Estados Unidos y China”, señala Étienne.

El inquilino del Elíseo ha hecho equilibrios con su homólogo estadounidense en los últimos meses. Durante mucho tiempo se presentó como el interlocutor privilegiado de Donald Trump en Europa, también ha mostrado más recientemente su oposición a medidas como los aranceles. Y, sobre todo, nunca ha entrado en las polémicas abiertas por Trump. Étienne cree que este método permite no solo afirmar las propias posiciones, “sino también lograr resultados con nuestro socio estadounidense, como la continuación de una cooperación activa antiterrorista bajo el primer mandato de Trump y la reanudación del diálogo entre los presidentes estadounidense y ucraniano, así como la preparación de coaliciones de voluntarios más recientemente”.

La cena de Versalles, insiste Étienne, se organizó previamente y no forma parte de ningún cortejo. “Se inscribe en el marco del 250º aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, sabiendo que Francia desempeñó un papel esencial en esa independencia y que el castillo de Versalles fue precisamente el lugar donde se forjó en su momento la alianza franco-estadounidense”, apunta. Pero en el Elíseo confían en que sirva también para mejorar las relaciones y lograr objetivos diplomáticos.

Fuente: EL PAIS