A todos nos ha pasado. En un afán por organizar la casa sacamos el reguero, lo metemos en fundas y lo guardamos donde no se ve. Ora puede ser un depósito en casa, para quienes gozan de ese privilegio, ora una esquinita de un closet que quedará copado hasta que la fiebre de limpiar nos contagie de nuevo.
Escrito Por: Marien Aristy Capitán
A todos nos ha pasado. En un afán por organizar la casa sacamos el reguero, lo metemos en fundas y lo guardamos donde no se ve. Ora puede ser un depósito en casa, para quienes gozan de ese privilegio, ora una esquinita de un closet que quedará copado hasta que la fiebre de limpiar nos contagie de nuevo.
República Dominicana es como ese depósito en el que guardamos cachivaches en casa: el espacio para recibir aquello que los Estados Unidos nos quieran enviar, incluyendo personas de terceros países (salvo haitianos, menos solos y personas con antecedentes penales), quienes estarán en condiciones de tránsito.
Aunque no se establece cuánto tiempo estarán los deportados en el país, “sorprende” esta medida después que el presidente Luis Abinader dijera el 3 febrero del año pasado que del lugar más lejos que se aceptarían personas es de Pedernales: “Nosotros no tenemos obligación ni aceptaremos recibir personas de otro país”.
Tres días después Marco Rubio le dijo a Alicia Ortega que Estados Unidos no le pediría eso al país porque ya enfrenta una oleada masiva de inmigrantes haitianos. ¿Qué cambió en un año y tres meses? ¿Por qué ahora si aceptaremos a esos extranjeros? ¿Es tan grande lo que recibiremos a cambio? ¿Alguien nos responde?
Fuente: Hoy

