160 millones de hectáreas quemadas y la temperatura marina en máximos: 2026 se postula como un año de calentamiento extremo

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Los expertos advierten de la próxima llegada de ‘El Niño’ a un planeta ya recalentado por la quema de los combustibles fósiles

El comienzo de 2026 ha dejado ya algunas pistas que apuntan que este será otro año lleno de récords ligados al calentamiento global, según advierten científicos y organizaciones meteorológicas. Esas señales van desde los incendios por todo el planeta a las altas temperaturas de la superficie del océano y los mínimos en la presencia del hielo marino en el Ártico. Y lo que esperan los científicos es una segunda mitad del año con temperaturas todavía más por encima de lo normal debido a la aparición de El Niño, un patrón climático natural que aumenta el calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico, lo que acaba teniendo efectos en todo el globo. Varios expertos apuntan ya a una alta probabilidad de que 2026 se cierre como el segundo año —o incluso el primero— más cálido registrado en el planeta. No hay que volver mucho la mirada atrás para encontrar el vigente récord: 2024.

Pero, como explica Friederike Otto, profesora de Ciencias del Clima en el Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres, El Niño es un “fenómeno natural que viene y va”, pero el problema es que ocurre sobre una peligrosa base: un calentamiento global que empeora y que se continuará agravando “mientras no dejemos de quemar combustibles fósiles”. Ahí es precisamente en el lugar en el que pone el foco Otto, porque según advierte esta experta muchos gobiernos están “retrocediendo” en sus objetivos climáticos a pesar de “los impactos devastadores del cambio climático que ya se están viviendo”.

Los fuegos son una de las caras del problema. Países Bajos ha vivido este mes una inusual ola de incendios que llevó al Gobierno neerlandés a solicitar la semana pasada la colaboración del Centro Europeo de Coordinación de la Ayuda de Emergencia, que finalmente envió efectivos antiincendios de Francia y Alemania. Lo ocurrido en el corazón de Europa en una época del año nada habitual es solo una pequeña instantánea de lo que ha pasado en los primeros meses de 2026 en muchas zonas del planeta. Entre el 1 de enero y el 6 de mayo pasado se han visto afectadas por el fuego más de 160 millones de hectáreas en el mundo, lo que supone la mayor cifra para ese periodo desde al menos 2012, cuando arrancan los datos del Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales, una herramienta de Copernicus, programa europeo de Observación de la Tierra.

Theodore Keeping, investigador también del Imperial College de Londres y miembro como Otto del grupo World Weather Attribution, afirma que “este año la temporada global de incendios ha comenzado con mucha rapidez”. “Aunque en muchas partes del mundo la temporada de incendios aún no se ha intensificado, este inicio rápido, combinado con la previsión de El Niño, implica que estamos ante un año especialmente severo», añade Keeping. Atendiendo a los patrones de anteriores episodios de El Niño es probable que en la segunda mitad del año aumenten las condiciones de sequedad y calor que alimentan los fuegos en Australia, el noroeste de Estados Unidos, Canadá y la selva amazónica, sostiene este científico.

Aunque existen estudios científicos en los que se apunta al cambio climático como un factor que alimenta los incendios, la atribución al calentamiento de los fuegos es compleja, porque se trata de eventos en los que hay bastantes variables a tener en cuenta. Sin embargo, un estudio publicado en Nature a finales de 2024 logró traducir a cifras a esa relación entre calentamiento y fuego: el cambio climático incrementó en un 15,8% la superficie vegetal afectada por los incendios entre 2003 y 2019.

Pero los incendios son solo una parte de la gran foto ligada a una crisis climática causada por los gases de efecto invernadero cuyos daños se verán intensificados a partir del verano boreal con la aparición de El Niño. Llegará en un planeta ya recalentado. Por ejemplo, la temperatura de la superficie del océano el pasado mes fue la segunda más elevada de las registradas por el Servicio de Cambio Climático Copérnico para abril, prácticamente empatado con el dato de 2024, el máximo hasta ahora. Paralelamente, en la región ártica la superficie ocupada por el hielo marino estuvo un 5% por debajo de la media, situándose como la segunda más baja para este mes, ligeramente por debajo del récord de abril establecido en 2019, como informaba en su último boletín climático también Copernicus.

En términos generales, el pasado mes fue el tercer abril más cálido de los registrados hasta ahora de media en la Tierra —los paleoclimatólogos sostienen que hay que retroceder miles de años para encontrar temperaturas más elevadas. Hasta ahora, el primer y segundo lugar lo ocupan 2024 y 2025 respectivamente. Esta concatenación no es una coincidencia, es simplemente la constatación de un hecho: la temperatura en la superficie del planeta es cada vez mayor debido al aumento en la atmósfera de la concentración de los gases de efecto invernadero debido principalmente a los combustibles fósiles.

El fenómeno cíclico de ‘El Niño’

A esta tendencia de fondo luego se le añaden otros factores, como el fenómeno natural y cíclico de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha advertido de que “entre los meses de mayo y julio” es probable “que vuelvan a darse condiciones características de un episodio de El Niño», lo que traerá “en casi todo el planeta temperaturas de la superficie terrestre superiores a lo normal”. Además, la OMM advertía de que “puede tratarse de un episodio intenso”, aunque todavía habrá que esperar unas semanas para afinar este pronóstico.

La OMM explica que los episodios de El Niño alteran las pautas de precipitaciones en varias regiones del planeta —por ejemplo está asociado a lluvias más extremas en algunas partes de Sudamérica— y generan un calentamiento del clima mundial. “2024 fue el año más cálido del que se tiene constancia a raíz de la combinación del intenso episodio de El Niño de 2023/2024 y el cambio climático antropógeno causado por los gases de efecto invernadero», detallaba en su último boletín de seguimiento de este fenómeno la OMM.

Fuente: EL PAIS