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Google para la desmemoria y el “desolvido”

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Por Pablo McKinney. El bulevar de la vida

Fue Sófocles, el gran poeta trágico autor de Antígona o Edipo Rey, quien dijo: “nada extraordinario llega a la vida de los mortales, separado de la desgracia”. 

O sea, que nada es tan bueno que no traiga algo de malo, y el buscador Google no es la excepción. Pues, mire Ud. que, a pesar de haber convertido el mundo en un pañuelo y acumulado gran parte del conocimiento y la información del planeta, a su vez, con el control de la información personal de quienes lo utilizan, este buscador ha conducido a la humanidad a La Era del Capitalismo de la vigilancia, que es el título de un libro fundamental, escrito por la profesora Shoshan Zuboff, quien define esta etapa del capitalismo como un movimiento “que aspira a imponer un nuevo orden colectivo basado en la certeza absoluta y en la expropiación de derechos humanos cruciales que perfectamente puede considerarse como (…) un derrocamiento de la soberanía del pueblo”.

Esas son las sombras de un nuevo sistema social, económico y tecnológico del cual Google, junto a Facebook, Instagram, Twitter, Apple y Microsoft es el gran estandarte. Sin embargo, ese sistema también tiene sus luces. Entre ellas su utilidad como arma para desenmascarar, por ejemplo, en la política desde la oposición o el gobierno, a quienes juegan al triste juego de la desmemoria de los pueblos, según situación y circunstancia. Digamos entonces que nada como Google para predecir el pasado. 

 

Precisamente tomando a Google como base, el presidente Luis Abinader ha pronunciado -con malaleche y gadejo- la que podría ser la frase del mes y posiblemente del año: “Hay una herramienta muy poderosa contra el populismo y la demagogia. Esa herramienta poderosísima se llama Google. Es muy fácil de usar, y buscando en Google se descubren muchas verdades”. Y así es. 

 

Bien haría el MINERD con disponer -en alianza con el CONEP y con el visto bueno de La Embajada-, la organización de talleres gratuitos para enseñar a los ciudadanos a utilizar las bondades de Google en la lucha política y la vida misma. Así, por ejemplo, cada vez que un político (de la oposición o del gobierno) pretenda navegar en el discurso cínico de la desmemoria y el desolvido, el resto de los mortales podremos acudir raudos y veloces a Google, y en milésimas de segundos (no es una exageración) encontraremos la evidencia que desnuda a quien exige al otro lo que no fue capaz de realizar, o al gobierno que se niega a hacer lo que prometió en campaña y que podemos encontrar fácilmente en Google.

La frase del presidente Abinader es lapidaria. Algo así como un sombrero jodedor que sirve a más de uno, pero ¡ay de los pueblos en su desmemoria y su desolvido!

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Por Pablo McKinney. El bulevar de la vida

Fue Sófocles, el gran poeta trágico autor de Antígona o Edipo Rey, quien dijo: “nada extraordinario llega a la vida de los mortales, separado de la desgracia”. 

O sea, que nada es tan bueno que no traiga algo de malo, y el buscador Google no es la excepción. Pues, mire Ud. que, a pesar de haber convertido el mundo en un pañuelo y acumulado gran parte del conocimiento y la información del planeta, a su vez, con el control de la información personal de quienes lo utilizan, este buscador ha conducido a la humanidad a La Era del Capitalismo de la vigilancia, que es el título de un libro fundamental, escrito por la profesora Shoshan Zuboff, quien define esta etapa del capitalismo como un movimiento “que aspira a imponer un nuevo orden colectivo basado en la certeza absoluta y en la expropiación de derechos humanos cruciales que perfectamente puede considerarse como (…) un derrocamiento de la soberanía del pueblo”.

Esas son las sombras de un nuevo sistema social, económico y tecnológico del cual Google, junto a Facebook, Instagram, Twitter, Apple y Microsoft es el gran estandarte. Sin embargo, ese sistema también tiene sus luces. Entre ellas su utilidad como arma para desenmascarar, por ejemplo, en la política desde la oposición o el gobierno, a quienes juegan al triste juego de la desmemoria de los pueblos, según situación y circunstancia. Digamos entonces que nada como Google para predecir el pasado. 

 

Precisamente tomando a Google como base, el presidente Luis Abinader ha pronunciado -con malaleche y gadejo- la que podría ser la frase del mes y posiblemente del año: “Hay una herramienta muy poderosa contra el populismo y la demagogia. Esa herramienta poderosísima se llama Google. Es muy fácil de usar, y buscando en Google se descubren muchas verdades”. Y así es. 

 

Bien haría el MINERD con disponer -en alianza con el CONEP y con el visto bueno de La Embajada-, la organización de talleres gratuitos para enseñar a los ciudadanos a utilizar las bondades de Google en la lucha política y la vida misma. Así, por ejemplo, cada vez que un político (de la oposición o del gobierno) pretenda navegar en el discurso cínico de la desmemoria y el desolvido, el resto de los mortales podremos acudir raudos y veloces a Google, y en milésimas de segundos (no es una exageración) encontraremos la evidencia que desnuda a quien exige al otro lo que no fue capaz de realizar, o al gobierno que se niega a hacer lo que prometió en campaña y que podemos encontrar fácilmente en Google.

La frase del presidente Abinader es lapidaria. Algo así como un sombrero jodedor que sirve a más de uno, pero ¡ay de los pueblos en su desmemoria y su desolvido!

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