Escrito Por: Nassef Perdomo Cordero
Esta semana se anunció que Aníbal de Castro ha sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en reconocimiento de su dilatada e ilustre carrera periodística, en la que se ha distinguido por sus posiciones críticas, pero constructivas.
Entre sus aportes clave están la dirección del desaparecido Última Hora, la fundación y dirección de la también lamentablemente desaparecida revista “Rumbo” y del periódico Diario Libre, uno de los medios escritos más importantes del país.
Su impronta no se limita al establecimiento de estos medios; incluye también el cultivo e impulso del ejercicio profesional de numerosos periodistas que hoy aportan al país como lo ha hecho él en toda su carrera.
A lo anterior debe sumarse su servicio público como embajador en Estados Unidos, el Reino Unido, Bélgica y la Unión Europea y España, todos socios comerciales y políticos de primer nivel de la República Dominicana. También ha puesto su talento al servicio del Estado al representarnos en la Organización Mundial del Turismo (OMT). En todo ha destacado por la meticulosidad en el cumplimiento de su deber, sea diplomático o periodístico.
Debo reconocer al lector que, en mi caso, mi alegría no es sólo la del ciudadano. Aníbal ostenta, desde hace muchas décadas, uno de los títulos más importantes y determinantes para mi: es un amigo entrañable y sincero de mi madre.
Eso me ha permitido conocerlo y comprobar que su persona pública es el reflejo fiel de las preocupaciones que le ocupan como persona privada. Las conversaciones con él son profundas, consecuencia de su gran bagaje cultural y de su capacidad para diseccionar los problemas e identificar puntos clave que a muchos pasan desapercibidos.
Fruto de su formación y experiencias, tiene una innegable inclinación hacia el pensamiento y razonamiento anglosajón, que lo capacita para examinar nuestra realidad a través de un prisma adicional que enriquece sus análisis.
A lo anterior se suma una caballerosidad y buen trato que han adquirido una condición casi legendaria. Este galardón nos premia a todos, sobre todo en momentos en que el periodismo necesita ejemplos como el suyo.
Fuente: EL DIA

