Los pilares de la sólida arquitectura macroeconómica de República Dominicana

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Escrito Por: Arturo Martínez Moya

La estabilidad fiscal y monetaria son los pilares en los que descansa la sólida arquitectura macroeconómica del país, crucial para enfrentar las consecuencias económicas del cierre de actividades en todo el país por la crisis sanitaria Covid-19. Como nos lo enseña la historia desde los “treinta gloriosos” años que siguieron a la segunda guerra mundial, había que hacerlo, como se hizo, con crecimiento económico y productividad para recuperar el producto y los empleos que se perdieron, crear nuevas ocupaciones, mejorar los salarios y condiciones de vida de la población. Recordemos, el volumen del PIB real se contrajo -6.7% en 2020, y como resultado de la rápida vacunación de toda la población y prudente política fiscal y monetaria, en 2021 se inició un crecimiento sostenido y sostenible de la economía cuando el volumen del PIB real superó el pre-pandemia, 2019 y el PIB por habitante (US$ 9.028,8) el de 2019 (US$ 8.603,1) en 5%. Acumulado la economía creció 19.6%, un 6.5% anual, entre 2021 y 2024, sin desatar una cascada de desequilibrios macroeconómicos, no obstante, el Gobierno de Luis Abinader haber recibido arcas públicas vacías cuando se inició el 16 de agosto de 2020. Un hito que refleja el impulso de una economía resiliente, lo demuestra el hecho de que, durante los peores meses de la crisis sanitaria, enero-junio 2020, el mercado laboral perdió 469,494 ocupaciones, y no sólo se recuperaron, sino que se ganó una cantidad casi igual entre junio 2020 y diciembre 2024, para totalizar 804,235 los empleos recuperados y creados.

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Con política monetaria restrictiva el Banco Central atajo, redujo y estabilizó la brutal inflación que siguió la crisis sanitaria, la de doce meses subió al tope histórico de 10,48% en mayo 2021, y 24 meses después, mayo 2023, acumulado bajo 585 puntos porcentuales, hasta 4.43%. Cuando se aseguró que la desinflación era imparable, comenzó a reducir su tasa de referencia, acumulando 275 puntos básicos, de 8.50 % anual octubre 2022 a 5.75% diciembre 2024 donde se encuentra actualmente, medidas que, junto a oportunos programas de provisión de liquidez aprobados por la Junta Monetaria, propiciaron las condiciones monetarias favorables para la contada rápida recuperación de la economía. Con el convencimiento de que teníamos que ser capaces de crecer y repartir la riqueza con justicia entre trabajo y capital, en tres ocasiones el Gobierno aumentó el salario mínimo empresas privadas, una de las variables claves de la economía, nominal y acumulado aumentó 63.2%, anual 14,4%, período 2021 – abril 2025, al compararlo con el avance de los precios, acumulado 16.6%, los trabajadores ganaron poder de adquisitivo (variación real), acumulado 46,6%, anual 10.6%. No obstante, en el período el salario base perdió peso en el PIB, lo digo porque lo importante, no es tanto su aumento nominal (14.4%), sino su aumento por unidad producida, aumento 7.5% anual (14,4% – 6.9%), porque en el cálculo interviene la productividad por ocupado, aumento 6.9%. Para saber si el costo laboral por unidad producida ganó o perdió peso en el PIB, debe compararse con la variación acumulada de los precios (deflactor) del PIB a precios básicos (excluyendo impuestos sobre producción e importaciones), una media ponderada de las variaciones del costo laboral y excedente bruto de explotación, ambos por unidad producida. Como el deflactor aumentó a tasa media anual de 6.7%, es decir, menos que el costo laboral por unidad producida (7.5%), significa, por definición, que el salario base perdió peso en el PIB y lo ganó el excedente. La pérdida se recupera con los próximos aumentos del salario base.

Fuente: Hoy