Adicción a pornografía: daña cerebro y sexualidad

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Escrito Por: José Miguel Gómez

El consumo de pornografía a través del WhatsAppe internet ha aumentado en el mundo, siendo los adolescentes y jóvenes los más afectados, así como también niños desde los ocho años atrapados por la pornografía.

La pornografía es la única droga que se consume por los ojos, con el agravante que la podemos poseer y consumir en nuestras casas, con nuestros celulares y en la computadora.

Lamentablemente su consumo, uso y abuso, empieza en edades más tempranas afectando el cerebro de niños y adolescentes. Como se sabe, el cerebro termina de madurar a los 25 años, cuando un adolescente empieza a gratificarse o recibir placer a través de la pornografía, recibe descarga intensa de dopamina en áreas como el núcleo accumbens y el neocórtex, alterando la corteza pre-frontal donde se encuentran las funciones ejecutivas superiores, aún no desarrolladas en los adolescentes.

Ese consumo impulsivo, de forma recurrente y ansioso, afecta la atención, la concentración, la memoria, la discriminación y los pensamientos. La búsqueda de la información sexual, alimenta y acumula experiencias sexuales con la pornografía, dañando la sexualidad, y desaprendiendo del amor y de la afectividad.

Las imágenes de la pornografía y de los rituales con que la recrean disparan la fantasía y la creatividad de una sexualidad genitalista, mecánica, compulsiva y personalista que, se almacenan en las amígdalas cerebrales y en el hipocampo, para usarla como elemento auto gratificante, pero, con el agravante de que se convierte en una vía únicade recompensa para obtener placer sexual.

La adicción de cualquiera droga, conlleva a la tolerancia, la dependencia, el síndrome de abstinencia y la impulsividad ansiosa por el consumo. Es de ahí que, el adicto a pornografía vive aislado, pierde la motivación por el contacto social, por las relaciones amorosas sanas y responsables, pero también, por los propósitos de vida, la socialización y la creatividad.

Una vez que se entra a la adicción, se necesita de mayor tiempo y espacio para dedicarlo al consumo de forma impulsiva, llegando a 12 a 14 horas diarias por días de consumo pornográfico.

Además, el peligro de esa adicción, es que estimula la búsqueda de parafilias sexuales, de alteraciones psicopatologicas en la sexualidad y propuestas e iniciativas alteradas sexualmente.

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A veces esa adicción, sirve de puerta de entrada a otras drogas: alcohol, estimulante, pastillas, tranquilizantes y drogas inyectadas. Un consejo práctico a los padres es que deben tener control responsable sobre redes, tablet, computadoras de sus hijos y bloquear de su tecnología el acceso a la pornografía. Además, activar la educación sexual, como prevención a pornografía, prostitución infantil en las redes, al daño en su sexualidad y su identidad psico-sexual, su autoestima y su orientación sexual.
A los adultos que consumen pornografía se le debe informar sobre esta adicción, como otros tipos de adicción, que afecta al cerebro, a la personalidad, a la pareja y la familia.

Existen tratamientos, fiscalización y abordajes psicológicos y conductual, pero también, psicofarmacológicos para la adición a pornografía.

Las adicciones son enfermedades del cerebro que altera sus neurotransmisores químicos y el área de recompensa. La sexualidad y el sexo quedan afectados con la pornografía y la falta de límites morales o éticos que debe tener un comportamiento sexual sano y significativo, para una persona y su pareja.

Fuente: Hoy