A un ritmo frenético, el presidente de Estados Unidos ha emitido una cantidad sin precedente de órdenes ejecutivas que siguen a la letra un plan de políticas prediseñado que él dice desconocer
En dos meses al frente del gobierno de Estados Unidos, Donald Trump ha firmado 156 órdenes ejecutivas. Casi dos por día, descontando las 45 que firmó en el día uno. No hay un precedente así en la historia de los Estados Unidos.
El análisis de las 156 órdenes ejecutivas emitidas por Trump muestra que, lejos de ser acciones improvisadas e inconexas, son parte de lo que parece ser un plan prediseñado que, aún con la resistencia política en los tribunales de Estados Unidos, marcará la ruta de los próximos años. De hecho, la mayoría de las acciones de estos primeros dos meses de gobierno están alineadas con el Proyecto 2025, un ambicioso plan de grupos conservadores que fue denunciado por los demócratas en la campaña y del que Trump se ha deslindado, a pesar de que varios funcionarios de su gobierno participaron en su hechura.
Una base de datos elaborada por Félix Santana Ángeles con fechas, responsables, plazos y objetivos de cada orden ejecutiva muestra que, consciente o no, el plan está siendo ejecutado casi literalmente por quienes actualmente despachan desde la Casa Blanca.
Más de la mitad de las órdenes refieren asuntos internos, como nombramientos de funcionarios del gobierno federal, congelamiento de plazas, contrataciones de nuevos burócratas, derogación de órdenes ejecutivas del gobierno de Joe Biden, parálisis de sistemas de regulación, aplicación de indultos para liberar a sus partidarios que participaron en el violento asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, así como a dos policías blancos implicados en la muerte de un joven afroamericano en Washington DC, y la trazabilidad de su nueva política de salud y educación.
Otro bloque de 56 órdenes ejecutivas tiene una naturaleza de extraterritorialidad que impacta al sistema multilateral como el de las Naciones Unidas, como la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud o del Consejo de Derechos Humanos, así como dejar de dar fondos a la Agencia para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
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lejos de ser acciones improvisadas e inconexas, son parte de lo que parece ser un plan prediseñado que, aún con la resistencia política en los tribunales de Estados Unidos, marcará la ruta de los próximos años.
Bajo el pretexto de impulsar una política comercial de la que se beneficie a Estados Unidos primero, se han emitido 15 órdenes ejecutivas para combatir el “comercio injusto y desequilibrado”. «El uso indiscriminado de aranceles como mecanismos de presión política les ha permitido combinar dos elementos adicionales como la seguridad interna y el control de la migración», explica Santana, actual Cónsul de Comunidades en Nueva York. «Así se han emitido 12 órdenes ejecutivas, bajo la óptica de su seguridad nacional, para impedir que adversarios extranjeros controlen redes sociales como TikTok, adquiriendo control de la plataforma que tiene más de 170 millones de usuarios en el planeta».
En estos dos meses, Trump restauró la pena de muerte para la protección de la seguridad pública; designó a nueve cárteles y pandillas como organizaciones terroristas extranjeras -entre ellas la venezolana Tren de Aragua, la salvadoreña Mara Salvatrucha y las mexicanas Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Noreste, la Nueva Familia Michoacana, Cártel del Golfo y Cárteles Unidos- ordenó la restauración de la fuerza de combate de los Estados Unidos y reincorporó a miembros del ejército norteamericano que fueron despedidos por no vacunarse contra covid-19. También ordenó realizar un inventario y análisis de casos judiciales pendientes que involucren a instituciones de nivel superior, en el marco de las protestas universitarias contra el gobierno israelí por el genocidio en Gaza.
En el tema migración emitió 10 órdenes ejecutivas contra “amenazas de invasión” de posibles terroristas, espías extranjeros, miembros de cárteles, pandillas, organizaciones criminales transnacionales violentas y otros “actores hostiles con intenciones maliciosas”. No se reconocerá más la ciudadanía estadunidense por nacimiento y se eliminarán todos los programas de alimentos, refugio o cualquier tipo de apoyo a los extranjeros. También ordenó ampliar a su máxima capacidad el Centro de Operaciones para migrantes en la estación naval de Bahía de Guantánamo en Cuba, a donde ya envió a 238 personas venezolanas.
El viernes 14 de marzo, Trump, firmó una orden ejecutiva para desmantelar oficinas federales pequeñas, comola Agencia de Desarrollo de Empresas Minoritarias, el Consejo Interinstitucional de Estados Unidos sobre Personas sin Hogar y el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas. También revocó medidas que fortalecían la soberanía y autodeterminación de las 574 tribus indígenas reconocidas en ese país, y puso en la mira a la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, que financia emisoras extranjeras como Radio Free Europe/Radio Liberty y Radio Free Asia. Por primera vez en 80 años, Voice of America dejó de transmitir el fin de semana, tras anunciar que despedirá a la mayoría de sus 1.300 trabajadores.
Una semana después, al cumplir dos meses en la Casa Blanca, Trump firmó una orden ejecutiva para comenzar a desmantelar Departamento de Educación. Aunque no puede cerrarse sin una ley del Congreso, la orden exige eliminar oficinas regionales y transferir algunas de sus funciones claves. De hecho, Trump ya ha reducido a la mitad el personal del Departamento y ha recortado 600 millones de dólares de su presupuesto.
“Mi gobierno tomará todas las medidas legales para cerrar el departamento. Lo vamos a cerrar, lo cerraremos lo más rápido posible. No nos está haciendo ningún bien”, dijo Trump.
Cada una de esas acciones fueron anticipadas en el Proyecto 2025.
Proyecto 2025: el sueño cumplido de la extrema derecha
El Proyecto 2025 fue diseñado por Heritage Foundation y establece una hoja de ruta que debería seguir el próximo presidente conservador, según una tradición en la elaboración de propuestas políticas para los presidentes republicanos, que se remonta a Ronald Reagan. Se publicó inicialmente en 2023, pero empezó a captar la atención durante la campaña presidencial, cuando los demócratas destacaron el documento como una razón clave para oponerse a Trump.
Uno de los ejes del plan, de acuerdo con un amplio análisis de la Revista Forbes, “es una fuerte influencia en las familias nucleares, con el objetivo de impulsar las tasas de matrimonio y natalidad, por ejemplo, mediante restricciones al aborto”. El artículo destaca el llamado que hizo el vicepresidente J. D. Vance, “estrecho aliado de la Fundación Heritage”, en la manifestación contra el aborto de la Marcha por la Vida que se realizó en enero.
“El parámetro del éxito nacional no es nuestro PIB ni nuestra bolsa, sino si las personas sienten que pueden criar familias prósperas y saludables en nuestro país”, dijo Vance. “Es tarea de nuestro gobierno facilitar que las madres y los padres jóvenes puedan tener hijos, traerlos al mundo y acogerlos como las bendiciones que sabemos que son aquí en la Marcha por la Vida”.
El documento, dice Forbes, “propone una reforma integral del poder ejecutivo para alinearlo mejor con las ideologías conservadoras y otorgarle más poder al presidente”. Además de políticas para eliminar iniciativas contra el cambio climático, rescindir derechos LGBTQ, reemplazar a los funcionarios de carrera por nombramientos políticos e imponer una política exterior de “Estados Unidos primero”, así como la abolición de numerosas agencias gubernamentales, la prohibición de la pornografía y una reforma de la Reserva Federal, mediante medidas como la eliminación total del control del gobierno sobre el dinero estadounidense. Es decir, todas las acciones contenidas en las órdenes ejecutivas.
“Uno de los ejes del Proyecto 2025 es una fuerte influencia en las familias nucleares, con el objetivo de impulsar las tasas de matrimonio y natalidad, por ejemplo, mediante restricciones al aborto”.
Trump ha negado repetidamente tener alguna participación en el Proyecto 2025. Incluso escribió en su red Truth Social que no tiene “ni idea” de quién está detrás del plan y que algunas de sus ideas son “absolutamente ridículas y abismales”
Sin embargo, varios funcionarios de alto nivel de su segunda administración participaron en la elaboración del documento, entre ellos el Comisionado Federal de Comunicaciones, Brendan Carr; el asesor principal de comercio y manufactura, Peter Navarro; el director de la Comisión de Bolsa y Valores, Paul Atkins; y el “zar fronterizo” de Trump, Tom Homan. Otro de los autores es Russell Vought, nombrado por trump para dirigir la Oficina de Administración y Presupuesto.
Forbes retoma una entrevista a Paul Dans, exlíder del Proyecto 2025, en la que elogia las medidas políticas de Trump y asegura que lo que está haciendo “supera por completo mis sueños más descabellados”.
Luego hace un exhaustivo análisis comparativo entre las políticas del Proyecto 2025 y las órdenes ejecutivas emitidas por Trump en estos dos meses del gobierno. La mayoría reflejan de manera total o parcial las propuestas.
Por ejemplo, cuando el documento señala que “el gasto federal irresponsable es el elemento vital secreto del Gran Despertar”, alegando que los fondos federales se utilizan para “casi todos los centros de poder ocupados por la izquierda”, es imposible no pensar en Elon Musk cerrando las puertas de la USAID. O cuando propone abandonar el Acuerdo climático de París (lo que Trump hizo en su día uno) y denuncia la “agenda climática radical” de la administración Biden, es una calca de las de las declaraciones de Trump.
“La orden ejecutiva de Trump para sancionar a los países que se nieguen a aceptar sus políticas migratorias de línea dura (que condujo a un enfrentamiento comercial con Colombia sobre si el país aceptaría migrantes deportados) también refleja el Proyecto 2025, que dice que el poder ejecutivo debería ‘abordar de manera rápida y agresiva el fracaso de los países recalcitrantes en aceptar a los deportados imponiendo sanciones severas hasta que los deportados sean de hecho aceptados para regresar (no solo se les prometa que serán llevados)’”, dice el artículo de Forbes.
Destaca también que el plan demande acabar con la ideología de género de las políticas gubernamentales y que se pida al ejército “eliminar el adoctrinamiento marxista y los programas divisivos de teoría crítica de la raza y abolir las oficinas y el personal de diversidad, equidad e inclusión recientemente establecidos”.
Contradicciones que siguen un patrón
El Donald Trump de 2017 firmó un Tratado de libre comercio con México y Canadá; el de 2025 desconoce todos los acuerdos y comenzó una guerra comercial con sus propios socios (además de China, su verdadero adversario).
Las 156 órdenes ejecutivas que ha emitido Trump en sus primeros 60 días de gobierno siguen un patrón que está en sintonía con la agenda del Proyecto 2025
En 2012, Trump pedía un juicio político para inhabilitar a Barack Obama como responsable de las caídas por dos días seguidos del índice bursátil Dow Jones. En 2025, Trump derriba de manera deliberada tres índices bursátiles: el Dow Jones, Nasdaq y Standard & Poor’s, al anunciar cobros arancelarios que, en lugar de prosperidad, parecen iniciar un sombrío capítulo de recesión económica.
Las contradicciones no son aisladas. Por el contrario. Las 156 órdenes ejecutivas que ha emitido Trump en sus primeros 60 días de gobierno siguen un patrón que está en sintonía con la agenda del Proyecto 2025, que también incluyó la creación de un manual “muy confidencial” para los primeros 180 días en el cargo.
Trump ha ido incluso más lejos que el Proyecto 2025 al eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento, (bloqueada temporalmente en tribunales), al “erradicar el sesgo anticristiano” o al desmantelar la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, mientras que documento solo pedía “reformar” y “reducir la huella global de USAID”. Otras posturas más bien enunciativas, como la idea de imponer pena de muerte a delitos capitales cometidos por inmigrantes indocumentados, o hacer del inglés el idioma nacional, tampoco se reflejan en el Proyecto 2025.
Las órdenes ejecutivas que ha emitido en un tiempo récord el presidente de Estados Unidos han sido bien recibidas por sus seguidores. Aunque varias de ellas ya fueron objetadas ante los tribunales, donde han encontrado la mayor resistencia.
Pero apenas van 60 días de gobierno. A Trump le quedan 46 meses para completar su plan.
Fuente: Diario Red

