Un acto heroico de la DGA

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Escrito Por: PABLO MCKINNEY

Mesquindades políticas aparte, en el país es casi unánime el reconocimiento al buen trabajo realizado por Eduardo (Yayo) Sanz Lovatón y su equipo al frente de las aduanas nacionales, cosa que uno le ha celebrado mucho al amigo, convencido de que el primer deber de un político funcionario con aspiraciones de futuro (todos las tienen) es hacerlo bien en el presente.

Según informaciones no confirmadas pero posibles, la DGA habría decomisado un cargamendo de pastillas de Viagra falsificadas. Lamentablemente, mis compañeros del matutino A Diario (89.3F.M.) en RCC Media, con quienes compartí la información, no la tomaron en serio, ni se detuvieron a pensar en las consecuencias que pudo haber tenido la llegada de esa Viagra falsificada a nuestras farmacias, cuyo decomiso ha sido un acto heroico y patriotico de parte de la DGA. Para confirmarlo, basta imaginar el apuro de ese señor “a la hora de la verdad”, atrapado en el infierno de descubrir que no subir su damisela al cielo, ¡ay!, la decepción de la dama acostumbrada a que, gracias a la divina pastilla, el amante marido “le hable de tú”y “le falte el respeto”, como dicen en Andalucía.

Yayo y la DGA merecen todo nuestro reconocimiento. Evitar la entrada al país de falsificadas pastillas de una Viagra cuyo lanzamiento al mercado supera en trascendecia al descubrimiento de América o la invención de la rueda es mucho más importante que impedir la entrada al país de cualquier otro medicamento falsificado, de esos que apenas podría quitarnos la vida, pero dejaría intacto nuestro buen nombre. Lo primero es lo primero y, si lo dudan, observen la sonrisa iluminada de esa mujer que llega a su trabajo después de una noche de “despistes y tibiezas”.

Hablo del derecho que tiene un señor a visitar el Paraíso, cumplidos los ciencuenta, y ¡atención! No estamos denunciando aquí que en el país casi uno de cada tres ciudadanos es pobre, o que ciertos barrios carenciados tomados por el narco y los lavadores son sucursales del infierno en la tierra, no. Ahora hablamos de asuntos importantes: Se trata de que por culpa de un Viagra falsificado, “a esta hora exactamente”, en cualquier alcoba, auto, parqueo, motel u oficina, pudo haber un ciudadano fallido y faltoso, que solo muerto podría ya conocer el cielo.

Gracias, Yayo. Que Dios y la María Magdalena, que él tanto amó, te lo paguen. 

Fuente: Listín Diario