A finales de noviembre, casi un mes después de convertirse en el dueño de Twitter, Elon Musk regresó a uno de sus temas favoritos. En un tuit, escribió: “Solo estoy luchando por la libertad de expresión en Estados Unidos”.
Fue uno de los 28 tuits que publicó ese día (comenzó poco después del Día de Acción de Gracias, tras enviar mensajes sobre lo sabrosa que estuvo su cena por la festividad); el tuit de la libertad de expresión fue en respuesta a dos seguidores que se sintieron agraviados por el trato que recibía Musk luego de adquirir la red social a finales de octubre. La publicación recibió más de 46.000 me gusta.
Desde octubre de 2018, al menos el 47 por ciento de sus tuits fueron memes. Aquí están resaltados. El uso de memes, afirmó Donovan, es una manera de indicarles a sus seguidores que él “conoce y se mantiene actualizado sobre la cultura en internet”.
Cuando Musk comenzó a usar Twitter, publicaba con regularidad fotografías que promovían sus empresas, desde lanzamientos de cohetes de SpaceX hasta líneas de ensamblaje de autos de Tesla (así como alguna botella de tequila).
No obstante, en 2018, y a medida que enfrentaba dificultades para alcanzar sus ambiciosos objetivos de producción en Tesla, su comportamiento en la red comenzó a cambiar. En octubre de ese año, compartió una imagen de un artículo de noticias falsas en el que se leía que había comprado el popular videojuego Fortnitepara “salvar a esos chicos de la virginidad eterna”.
Desde entonces, Musk ha usado muchos más memes, que resaltamos aquí.
A lo largo del tiempo ha publicado repetidamente ciertas imágenes, algunas más explícitas que otras. Un meme muestra una ilustración erótica de un monje rezando y una mujer con el trasero expuesto ante él. Otro muestra una mano a punto de tocar los testículos de un tigre.
Musk no respondió a una solicitud para que comentara su actividad en la plataforma. En Twitter, como en muchas de sus otras compañías, Musk no tiene un equipo convencional a cargo de las comunicaciones. Lo que hace es tuitear.
Desde que creó su cuenta en junio de 2009, Musk ha tuiteado más de 23.000 veces. En los últimos años, eso ha significado publicar a todas horas del día, la mayoría de los días de la semana.
Donovan agregó que Musk se ha “hecho a sí mismo imposible de ignorar al convertirse en el rey de Twitter”.
Durante un periodo de 48 horas en noviembre, momento en el que presumió de una actividad récord en la red social bajo su liderazgo, Musk publicó 60 veces. Sus mensajes incluían comentarios sobre el colapso de una criptomoneda y respuestas combativas a las críticas sobre sus políticas laborales. En una ocasión, emitió un decreto sobre las cuentas parodia después de que los usuarios cambiaron sus nombres de perfil para imitarlo.
Muchas de sus misivas se hicieron populares rápidamente entre sus seguidores.
No está claro qué es lo que Musk ve en su cronología. La secuencia exacta depende de si ha elegido recibir recomendaciones algorítmicas o solo tuits de las cuentas que sigue. (Ya ha tuiteadoque la gente está“manipulada por el algoritmo”).
Su actividad consiste cada vez más en responder a los usuarios que lo mencionan. Cuando responde a cuentas que no sigue, suele elegir las que lo han felicitado o elogiado. En decenas de ocasiones en los últimos seis meses, según el análisis del Times, ha respondido a tuits de usuarios cuyas cuentas mencionan que apoyan o invierten en empresas propiedad de Musk, o que son admiradores de su liderazgo.
A veces duda de lo que escribe.
En los últimos dos años, ha borrado cientos de tuits a las pocas horas de publicarlos. Según el sitio web PolitiTweet, que archiva todos los tuits de Musk, también ha borrado decenas de mensajes en los meses transcurridos desde que adquirió Twitter.
El 14 de noviembre, por ejemplo, Musk tuiteó que estaría “trabajando y durmiendo” en la sede de Twitter en San Francisco hasta que el sitio fuera reparado.
He estado en la sede de Twitter San Francisco toda la noche. Estaremos trabajando y durmiendo ahí hasta que la org esté arreglada.
Un sitio web que rastrea los movimientos del avión privado de Musk sugiere que viajaba lejos de San Francisco alrededor de esa hora. El empresario borró el tuit unas 18 horas después de publicarlo.
Pero, para una persona con una base de seguidores tan grande como la de Musk, borrar tuits no es tan efectivo al momento de cambiar la amplitud o la influencia de esas publicaciones cuando se emiten por primera vez.
“Millones de personas ven sus tuits, no muchos se darán cuenta cuando los borre”, dijo Donovan.
Muchos de los tuits polémicos de Musk siguen en línea.
En 2018, unas semanas después de que fumara marihuana durante una entrevista en el pódcast de Joe Rogan, Musk tuiteó que tenía la financiación para llevar a Tesla al sector privado a 420 dólares por acción.
Estoy contemplando hacer que Tesla sea privada pagando 420 dólares por acción. Financiación asegurada.
Los expertos empezaron a preguntarse si toda su cronología se enfocaba en las bromas, y señalaron las repetidas referencias a la marihuana en sus tuits (incluido su precio de financiación).
Ese incidente originó una denuncia de la Comisión del Mercado de Valores y, más tarde, se estableció un acuerdo que incluía la supervisión de lo que Musk podía publicar sobre Tesla en Twitter. El incidente también produjo una demanda de los accionistas que exigen miles de millones de dólares en daños y perjuicios por una propuesta de adquisición que nunca se materializó. El 3 de febrero, un jurado falló a favor de Musk.
El mes pasado, Musk se unió a una llamada de inversionistas en la que Tesla informó sobre sus recientes ganancias trimestrales, que mostraron un respetable aumento de los beneficios a pesar de una creciente lista de problemas que afectan a la empresa. Los desiguales resultados del fabricante de automóviles el año pasado habían hecho que muchos se preguntaran si la concentración y la atención de Musk en Twitter significaba que estaba descuidando sus deberes en Tesla.
Musk sorteó esa crítica en la llamada, insinuando que sus millones de seguidores de Twitter eran un signo de su popularidad.
“Es posible que no sea popular entre algunas personas”, dijo, “pero para la gran mayoría de la gente, mi número de seguidores habla por sí mismo”.
Fuente: The New York Times
