El costo de estudiar va más allá de la matrícula universitaria

0
11
Comparte esto:

Estudiar una carrera universitaria implica mucho más que pagar la inscripción y cumplir con los créditos académicos. Para algunos jóvenes, completar su formación profesional también supone reunir miles de pesos para adquirir materiales, instrumentos especializados, equipos tecnológicos y cubrir los gastos de las prácticas.

En carreras como Odontología, Arquitectura y Diseño, estas exigencias pueden representar una inversión considerable que los estudiantes deben asumir mientras avanzan en sus estudios, trabajan o dependen del apoyo económico de sus familias.

Elizabeth Núñez, estudiante de Odontología, llegó a gastar casi RD$200,000 en un solo semestre para cubrir los materiales y procedimientos requeridos en tres clínicas que debía cursar simultáneamente.

Durante su formación, Núñez debía permanecer en la universidad desde las 7:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche. Su rutina incluía prácticas clínicas y jornadas de aprendizaje teórico y práctico, para las que necesitaba disponer de materiales y herramientas específicas.

Los gastos aumentaban conforme avanzaba en su carrera. En algunos semestres debía cursar simultáneamente tres clínicas: ortodoncia, prótesis fija y removible, y cirugía, cada una con una lista de materiales e instrumentos que los estudiantes debían adquirir.

Solo en materiales para la clínica de ortodoncia llegó a gastar RD$ 60,000; en cirugía, alrededor de RD$ 40,000, y en prótesis, unos RD$ 70,000.

“Para tú poder cursar la asignatura de laboratorio, tenías que tener lo de la lista; si no, no puedes porque es un requisito”, explicó Núñez, quien recordó que durante su penúltimo semestre tuvo que cursar las tres clínicas al mismo tiempo.

A estos gastos se sumaban los pagos necesarios para realizar los procedimientos con pacientes. En uno de esos semestres, la inversión total llegó a casi RD$200,000, incluyendo materiales, fichas y los pagos correspondientes a los procedimientos de sus prácticas odontológicas.

“Hay fichas de prótesis que cuestan RD$ 800. Trabajar dos prótesis, ya sea superior o inferior, es por arcada. Entonces, si vas a trabajar, dos son RD 800. Si vas a trabajar prótesis fija, se cobran dependiendo de las prótesis de la unidad de las piezas. Se me juntaban y tenía que pagar RD$3,000 y casi RD$5,000”, relató.

Aunque algunos de estos procedimientos debían ser costeados por los pacientes, Núñez contó que no todos tenían los recursos para cubrirlos, por lo que, en ocasiones, los estudiantes terminaban asumiendo esos gastos para poder completar sus prácticas.

Las dificultades no se limitaban a la inversión económica. Transportar los instrumentos también representaba un desafío para la estudiante, debido a la cantidad de cajas y materiales que debía llevar diariamente.

“En mi primer año de carrera, yo pasé muchísimo trabajo; tenía que cargar con muchas cosas porque allá nosotros tenemos lockers, pero no eran suficientes para todas las cosas que uno tenía que tener. Eran muchas cajas y tenía que andar con esas cajas para arriba y para abajo, a veces pagar dos pasajes en un carrito”, recordó.

Incluso, contó que en ocasiones los motoconchistas se negaban a transportarla por la cantidad de pertenencias que llevaba.

Ante esta situación, decidió comprar su propio vehículo con los ahorros que reunió luego de participar en el programa Summer Work and Travel, un intercambio cultural que le permitió trabajar en Estados Unidos durante sus vacaciones de verano.

En otras ocasiones, cuando debía trasladarse y los materiales dificultaban el uso del transporte público, llegaba a gastar hasta RD$600 en servicios de Uber. Cuando los costos excedían sus posibilidades económicas, recibía el apoyo de sus padres.

Arquitectura: entre maquetas y programas especializados

Las exigencias económicas también están presentes en carreras vinculadas al diseño y la construcción. En Arquitectura, los estudiantes deben invertir en materiales para elaborar proyectos, construir maquetas y adquirir conocimientos sobre programas informáticos especializados.

Para Gabriela González, una de las principales inversiones durante su formación estuvo relacionada con las asignaturas de diseño, que representan una parte importante de la carrera.

Hasta el taller de Diseño IV, sus dibujos arquitectónicos se realizaban a mano. Posteriormente, comenzó a trabajar con planos digitales, lo que implicó aprender a utilizar programas especializados.

Según explicó, aunque estas herramientas son necesarias para desarrollar los trabajos universitarios, tuvo que buscar formación adicional para aprender a manejarlas.

“La universidad no te enseña, porque para tú aprender a usar los programas tienes que tomar cursos. Para aprender de los programas que manejo, no fue que ninguno se sentara a enseñarte; ellos te mandan a hacer el plano, pero tienes que buscar la forma de aprender a hacerlo”, contó.

En su caso, tomó talleres para adquirir los conocimientos necesarios, mientras que otros compañeros, al no contar con los recursos para pagar cursos, recurrieron a tutoriales de YouTube y a las orientaciones de profesionales de la arquitectura.

Entre los gastos de esta carrera también figuran las maquetas tridimensionales. Hasta Diseño V, González y sus compañeras debían elaborar estos trabajos para sus proyectos. Uno de ellos llegó a costar RD$8,000 en total, monto que fue compartido entre las tres integrantes del equipo.

Durante las últimas asignaturas de diseño realizaron tres proyectos de este tipo. Anteriormente, también elaboraban maquetas manuales, en las que llegaron a invertir hasta RD$7,000.

Para aprender a utilizar AutoCAD, un programa de diseño asistido por computadora que permite crear dibujos en dos dimensiones y modelos en tres dimensiones, pagó RD 11,000 por un curso. También costó sus clases de AutoDeskRevit por US$ 30, herramienta utilizada para el diseño y desarrollo de proyectos arquitectónicos mediante el modelado de información de construcción.

“Los diseños se puede decir que son la materia más importante porque tienen más créditos y es donde realmente te enseñan más. En el último semestre que yo di tenía 12 créditos; ya tú puedes saber qué tan importante es esa materia”, manifestó.

A estos gastos se agregan las prácticas de campo, durante las cuales los estudiantes se trasladan al interior del país por períodos de tres días. Entre alojamiento, alimentación, transporte y otras necesidades, González llegó a pagar hasta RD$10,000.

En uno de sus semestres, la inversión total alcanzó los RD$22,900.

Diseño gráfico: equipos que también pesan en el bolsillo

En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la licenciatura en Publicidad, mención Diseño, también exige a sus estudiantes invertir en materiales y herramientas para desarrollar sus habilidades creativas y técnicas.

Gabriela Luna llegó a gastar hasta RD$3,000 en materiales durante un semestre, principalmente en asignaturas relacionadas con el dibujo.

Su aspiración de convertirse en una reconocida diseñadora ha estado acompañada de jornadas de desvelo para elaborar trabajos artísticos, maquetas y composiciones con diferentes materiales, además de la necesidad de contar con equipos tecnológicos para las clases de diseño digital.

Cuando cursó la asignatura de fotografía, tuvo la oportunidad de conseguir una persona conocida que le facilitó una cámara para realizar sus tareas. Sin embargo, explicó que quienes no cuentan con esa posibilidad deben asumir la compra de un equipo cuyo precio puede superar los RD$12,000.

“A una persona le toca una materia, vamos a suponer de fotografía, y no tiene cámara; tendría que comprarse una y están de RD$ 10,000 a RD$ 12,000 y hasta más”, expresó.

Para continuar con sus asignaturas de diseño digital, Luna también tuvo que adquirir una computadora portátil valorada en RD$32,000.

La compra fue posible gracias a su trabajo como secretaria en una escuela, donde labora de lunes a viernes, mientras dedica las tardes y noches a asistir a la universida

Medicina: los gastos también se trasladan a las prácticas

Aunque las experiencias anteriores reflejan inversiones elevadas en materiales y equipos, los gastos también pueden variar según la etapa de formación y las exigencias de cada carrera.

Para Melody Pichardo, estudiante de Medicina de la UASD, uno de los principales gastos durante su preparación profesional ha estado relacionado con los traslados al hospital donde realiza sus prácticas.

Durante los seis años que lleva cursando la carrera, ha tenido que pagar talleres cuyos precios oscilaban entre RD$ 400 y RD$ 600. Actualmente, uno de estos le cuesta RD$800 y su asistencia es obligatoria.

“Ahora mismo yo tengo un taller que cuesta RD$800 y hay que ir de manera obligatoria. Pero en términos generales, no es que uno gasta tanto dinero como en la carrera directamente”, explicó.

Sin embargo, durante el internado, sus gastos de transporte llegaron a RD$300 diarios, de lunes a viernes, debido a los desplazamientos que debía realizar para cumplir con sus responsabilidades académicas.

A esto se sumaba la compra de manuales, cuyos precios oscilaban entre RD$180 y RD$300. En un semestre llegó a adquirir hasta cinco materiales de trabajo.

Las ayudas para continuar los estudios

Frente a estos gastos, las becas y los programas de asistencia económica representan alternativas para los jóvenes de escasos recursos que necesitan respaldo para completar su formación profesional.

El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) dispone del Programa de Becas Nacionales, mediante el cual ofrece oportunidades de formación en los niveles técnico superior, grado y posgrado a estudiantes que cumplen con los requisitos establecidos en sus convocatorias. Esta beca, en el caso del centro de estudios superiores como la UASD, tiene una cobertura total en su matrícula y costos de créditos universitarios.

Asimismo, existe el Incentivo a la Educación Superior, dirigido a estudiantes de la UASD que reúnen determinadas condiciones socioeconómicas y académicas, con una ayuda mensual de RD$500 para gastos relacionados con sus estudios.

Mientras algunos trabajan para comprar sus herramientas y otros dependen del respaldo familiar, el acceso a un título profesional también está marcado por la capacidad económica para cubrir los gastos que exige la formación.

Fuente: Listin Diario