El director denunciaba la entrada de haitianos armados
Escrito Por: Carmen Imbert Brugal
La presunción de emergencia se deshizo y se recuperó. Lo dicho en LA Agenda Semanal el lunes pasado impide una conclusión. Fue convocada para hablar de la situación en la frontera con Haití, después de la desaparición de cuatro ciudadanos salvadoreños miembros de Fuerza de Supresión de Pandillas, autorizada por la ONU y la reacción del presidente Bukele. La afirmación presidencial confunde, aunque se acata: este no es el momento de mayor riesgo de seguridad para el país- afirmó convencido-. Pero es un “momento decisivo” “Las Fuerzas Armadas dominicanas de hoy están mucho, infinitamente mejor preparadas que lo que estaban antes” -dijo-. Y acto seguido, en momento solemne, preguntaba insistente al ministro de Defensa por los aumentos salariales a rasos y coroneles.
En LA Agenda de la tranquilidad y el dominio, una pregunta provocó un perceptible suspenso y una sonrisa en el rostro del presidente, antes de responder. Los gestos develan, dicen todo lo que se pretende ocultar y cuando la sorpresa es protagonista el reto es mayor. El veterano periodista y diplomático, Aníbal de Castro, luego de escuchar los detalles del refuerzo militar aparejados con el “momento decisivo” preguntó: ¿Qué está ocurriendo que nosotros no sabemos y debemos saber?
No pasa nada, pero el jefe de estado le respondió reconociendo que cambió el tema de LA Agenda para hablar de Haití. Aprovechó para hablar de sentimientos. Mencionó la indignación que produce la crueldad de las bandas criminales como “motivo para destruir y eliminar esas pandillas” “y por eso “se incrementa la seguridad como un factor de seguridad protocolar”.
La Agenda como la desaparecida Semanal arriesga la palabra presidencial. Los errores, indetectables para la mayoría, interfieren la narrativa impuesta.
El afán por convocar para decir transmite una jerigonza aceptada como credo por un público cautivo, manipulado, que evita decodificar. No aquieta, confunde y para entender se requiere un manual y un glosario para los retruécanos. Ya había comentado que: “Nunca la inestabilidad de Haití ha pasado por la frontera dominicana, ni cerca siquiera. Las pandillas no han pasado, ni pasarán”. La proclama está más cerca de “el camino malo está cerrado, cerrado” que del “No pasarán” de “La Pasionaria” contra el fascismo. Y solo pasan los pandilleros que cobran peaje a los comerciantes dominicanos.
Y después del entusiasmo, la nación supo algo que estaba ocurriendo, como siempre ha ocurrido, en Guayabo-Elías Piña-. Informaba un servidor público, bueno para tiempo electoral no para el ejercicio de sus funciones ni para atender sus denuncias. Porque la costumbre ha sido discutir las relaciones Haití-RD con sesgo académico prejuiciado y tizne internacionalista. La consulta a legisladores, funcionarios residentes en las provincias y parajes fronterizos es desdeñada. No conviene el testimonio, alteraría el discurso.
El director del Distrito Municipal denunciaba la entrada de haitianos armados. Pedía asistencia para contrarrestar el paso. La especie no solo fue confirmada por los lugareños, sino que avalan la frecuencia del cruce sin control. Pero todavía no sabemos si hay o no hay peligro. Ahora entretiene el desempeño de las tropas del presidente Bukele y su aspiración de vencer los criminales.
Fuente: Hoy

