Las encuestas auguran una “ola demócrata” en las legislativas de mitad de mandato del martes. El alcance del daño republicano marcará el legado del presidente
Con los previstos para este fin de semana, desconvocados y vueltos a convocar para no dar signos de debilidad, Donald Trump habrá dado 28 mítines en la campaña de las legislativas de mitad de mandato, que se celebran el próximo martes en Estados Unidos.
No está claro aún si la operación −récord bautizado como midterm blitz, una de esas referencias militares que pirran a la prensa de Washington− habrá servido a su propósito: revertir la aciaga perspectiva de las encuestas para los republicanos. Este sábado, estaban ocho puntos por detrás en voto genérico, y los sondeos dan por hecho que perderán la Cámara de Representantes y no consideran descabellado que también se les escape el Senado, una posibilidad remota antes del verano.
En total, el blitz de actos electorales ha sumado casi sesenta horas de clásica verborrea trumpista: con sus mentiras (“no hay inflación”), sus ataques a la prensa, su retórica xenófoba (hinchada esta vez de islamofobia), sus falsas promesas (5.000 dólares para todos si los suyos ganan), los viejos chistes (“Melania odia que los haga”) y las nuevas fijaciones (especialmente, con el culo de un senador de Ohio).
Y en todas y cada una de esas paradas, una misma petición a los suyos: “Por favor, haced como si estuviera en la papeleta”.
Se trata de una apuesta arriesgada, que, de salirle bien, canonizaría, eso sí, su instinto político. Son muchos los factores que juegan en contra de su éxito: una popularidad presidencial en mínimos históricos, una guerra en Irán sin aparente final, la corrupción del Gobierno escalando en las preocupaciones de los votantes, la brutal campaña migratoria de la Administración y una economía maltrecha. El órdago también subraya la condición de estas elecciones como un referéndum sobre el final del trumpismo y sobre si no habrá llegado el momento de la implosión de la burbuja MAGA.
Intención genérica de voto al Congreso de EE UU
Promedio de las encuestas nacionales que preguntan a qué partido votarían los estadounidenses. Es la llamada papeleta genérica: se pregunta por el partido, no por el candidato. Es uno de varios indicadores para anticipar quién controlará el Congreso. Resulta más fiable para la Cámara de Representantes, que se renueva entera, pero también da una idea del clima nacional en el que se disputa el Senado, donde solo se votan 35 escaños.2530354045505560%abr. 2025jul.oct.ene. 2026abr.jul.oct.Elección, 3 nov.Demócratas 51%Republicanos 42.6%Ver las 703 encuestas
| Encuestadora | Fecha | Muestra | Demócratas | Republicanos | Margen |
|---|---|---|---|---|---|
| Big Data Poll | 30 oct. | 3,214 VP | 52.3 | 40 | D +12.3 |
| ActiVote | 30 oct. | 2,000 VP | 53.5 | 46.5 | D +7.0 |
| The Honest Poll | 29 oct. | 1,158 VP | 54 | 41 | D +13.0 |
| Ipsos | 28 oct. | 1,209 VP | 50 | 44 | D +6.0 |
| Tufts | 27 oct. | 499 VP | 52 | 40 | D +12.0 |
| YouGov | 26 oct. | 1,123 VP | 52 | 41 | D +11.0 |
| Ipsos | 26 oct. | 1,164 VP | 53 | 44 | D +9.0 |
| HarrisX/Harris Poll | 26 oct. | VP | 52 | 48 | D +4.0 |
| Emerson College | 26 oct. | 1,000 VP | 52.4 | 42.4 | D +10.0 |
| Morning Consult | 25 oct. | 17,491 VP | 50.1 | 43.4 | D +6.7 |
| Leger | 25 oct. | 1,037 A | 42 | 36 | D +6.0 |
| Cygnal | 24 oct. | 1,500 VP | 51.5 | 43.1 | D +8.4 |
| YouGov | 23 oct. | 1,749 VP | 53 | 45 | D +8.0 |
| The Argument/Verasight | 23 oct. | 1,549 VP | 55.4 | 44.6 | D +10.8 |
| Echelon Insights | 23 oct. | 2,907 VP | 51 | 46 | D +5.0 |
| Targoz Market Research | 22 oct. | 1,118 VP | 49 | 46 | D +3.0 |
| Clarity Campaign Labs | 21 oct. | 1,016 VP | 52 | 44 | D +8.0 |
| ActiVote | 21 oct. | 1,000 VP | 53.7 | 46.3 | D +7.4 |
| YouGov | 20 oct. | 1,179 VP | 52 | 43 | D +9.0 |
| Pennsylvania State University McCourtney Institute for Democracy/YouGov | 20 oct. | 724 VP | 47 | 43 | D +4.0 |
| Morning Consult | 20 oct. | 2,050 VR | 48 | 42 | D +6.0 |
| Marist University | 20 oct. | 1,289 VP | 52 | 44 | D +8.0 |
| Focaldata | 20 oct. | 1,549 VP | 53 | 44 | D +9.0 |
| Bedrock Polling | 20 oct. | 1,279 VR | 52 | 44 | D +8.0 |
| Verasight | 19 oct. | 1,824 VP | 54 | 42 | D +12.0 |
| The New York Times/Siena University | 19 oct. | 3,494 VP | 51.7 | 41.2 | D +10.5 |
| Ipsos | 19 oct. | 1,279 VR | 47 | 35 | D +12.0 |
| Echelon Insights | 19 oct. | 1,010 VP | 50 | 45 | D +5.0 |
| Morning Consult | 18 oct. | 17,706 VP | 50.4 | 43.1 | D +7.3 |
| Hart Research Associates/Public Opinion Strategies | 18 oct. | 1,000 VR | 52 | 45 | D +7.0 |
| CNN/SSRS | 18 oct. | 1,206 VR | 49 | 39 | D +10.0 |
| ActiVote | 14 oct. | 1,000 VP | 53.3 | 46.7 | D +6.6 |
| RMG Research | 13 oct. | VP | 54 | 43 | D +11.0 |
| Ipsos | 13 oct. | 2,032 VP | 52 | 44 | D +8.0 |
| YouGov | 12 oct. | 1,021 VP | 51 | 40 | D +11.0 |
| SurveyMonkey | 12 oct. | 17,649 VR | 55 | 45 | D +10.0 |
| Beacon Research/Shaw & Company Research | 12 oct. | 1,202 VR | 54 | 45 | D +9.0 |
| AP-NORC | 12 oct. | 925 VR | 47 | 38 | D +9.0 |
| Morning Consult | 11 oct. | 17,654 VP | 49.6 | 43.1 | D +6.5 |
| Cygnal Political | 10 oct. | 1,500 VP | 51 | 42 | D +9.0 |
Se muestran las 40 más recientes de 703. Muestra: VP, votantes probables; VR, votantes registrados; A, adultos.
Cada punto es una encuesta y cada línea, el promedio de las encuestas de los últimos 30 días, con la más reciente de cada encuestadora. Los sondeos encargados por partidos o campañas no entran en el promedio; son los círculos huecos.
Datos actualizados el 1 de noviembre de 2026.
Fuente: encuestas recopiladas por The New York Times (CC BY 4.0). Promedios de EL PAÍS.
Si se confirma la “ola azul” (demócrata; he ahí otra metáfora washingtoniana), y si el presidente de Estados Unidos no se niega a aceptar los resultados, la segunda parte de su legislatura, con él convertido en un pato cojo, promete ser una desagradable coda a una de las carreras políticas más extravagantes de la historia de este país.
Y entonces, tal vez, su partido se atreva a llevarle la contraria, tras una campaña en la que sus candidatos no han sido capaces de expresar dudas sobre el efecto negativo en sus respectivas contiendas de un presidente impopular. El aparato republicano tampoco pudo evitar la designación a dedo del líder de aspirantes que han complicado apuestas seguras para el Senado en lugares como Texas (Ken Paxton) o Carolina del Sur (Darline Graham, cuyo mérito es ser hermana del fallecido Lindsey Graham).

Esos dos estados integran la lista de los nueve, todos republicanos, en los que la ha recalado la gira de Trump. La selección puede indicar dos cosas: o la estrella del tour se conformaba con lograr que los ya convencidos no se olviden de votar o las cosas se han puesto tan feas que hasta en esos territorios teme una derrota.
Récord de voto por anticipado
Los números del sufragio por anticipado (algo más de 51 millones de ciudadanos hasta este sábado) auguran una alta participación. Y, de nuevo, admiten dos lecturas. La primera es que muchos prefieren garantizarse que su voz será escuchada antes de la jornada electoral, que llega rodeada de incertidumbre por los ataques constantes de la Administración al proceso democrático. Trump parece estar preparando el terreno para cuestionar los malos resultados a base de demandas sin fundamento, amenazas de multas o cárcel a los funcionarios electorales, intimidación de los votantes e incluso la posibilidad de un despliegue ilegal de tropas en los colegios.
La segunda lectura abunda en los buenos augurios demócratas: son sus votantes, unidos más que nunca por el enemigo común de la Casa Blanca, los que tradicionalmente han optado más por la participación adelantada. Tal vez por eso, Trump ha bombardeado a sus simpatizantes, además de con mítines, con peticiones de que usen una opción que lleva años tratando de ilegalizar.
El martes será además un examen para quienes −como Cook Political Report, que no deja de añadir contiendas a la lista de favorables a la oposición− se dedican a los sondeos en un país en el que la historia reciente de la demoscopia se cuenta a través de sus errores garrafales. Ese día, los demócratas podrán sacar también conclusiones en su propio referéndum sobre las dos almas del partido.

Esta será recordada como la elección en la que una parte de la formación se atrevió a probar con el progresismo en la estirpe de Bernie Sanders, encarnado en aspirantes como Abdul el-Sayed (Míchigan), que quiere convertirse en el primer senador musulmán de la historia (y de ahí la islamofobia). Pero también, como el ciclo en el que el partido soltó a candidatos que cabría incluir en la etiqueta de “populistas de las praderas” en territorios hostiles habitados por granjeros cabreados por el precio del diésel: de Kansas (el pastor Adam Hamilton) o Iowa (Josh Turek) a James Talarico en Texas (tres de los siete escaños de la Cámara alta que los demócratas aspiran a dar la vuelta).
Se presentan como suficientemente conservadores y temerosos de Dios como para convencer a republicanos hartos de Trump (el apoyo en ese grupo ha caído del 95% de febrero de 2025 al 67% de este mes, según el Pew Research Center). Y también a esos indecisos a los que asusta la deriva progresista (woke, la llaman) en asuntos como la educación o los derechos de las personas trans.
Tanto cambio de idea (que se espera determinante en el electorado latino y en los hombres jóvenes, sectores que auparon a Trump en 2024) no quiere decir que el Partido Demócrata no sufra los mismos problemas de impopularidad que el resto de las instituciones de este país, una lista que encabeza el propio Congreso. Solo el 14% de los estadounidenses lo ve con buenos ojos tras años de polarización, renuncia al bipartidismo y gangrena legislativa. Nunca esos números habían sido tan malos poco antes de las elecciones en las que cada dos años se renueva el Capitolio.
Además de sobre el futuro de todos los miembros de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 escaños del Senado, los estadounidenses están llamados el martes a elegir miles de cargos locales y estatales. Responderán asimismo a centenares de preguntas planteadas en referéndums sobre asuntos como los impuestos a los multimillonarios (en la propuesta 40, en California) o la influencia del dinero opaco en las elecciones (la iniciativa 194, planteada por Montana como un precedente con potencial para cambiar las reglas de una democracia defectuosa).

Por lo demás, esta campaña pasará a los anales como la del chiste de Obama que mezcló a la cadena de restaurantes Cheesecake Factory, con el gusto de Trump y Sadam Hussein. Por las salidas de tono del vicepresidente, J. D. Vance, y por el récord en gasto de ambos partidos en anuncios llenos de ataques personales (paradójicamente, y en plena era del clip en redes sociales, en televisiones locales). Y como aquella en la que dos candidatos apellidados igual (los Sullivan; independiente y republicano) se presentaron al Senado por Alaska, en una maniobra (legal, aunque ciertamente inmoral) del equipo de la demócrata Mary Peltola.
Han sido también las midterms de la inteligencia artificial. No solo porque los votantes recurran a ella para decidir, sino porque si un asunto ha unificado al espectro político ha sido la preocupación por sus amenazas y la oposición a los centros de datos construidos o a punto de construirse por todo el país. Esa unanimidad no ha impedido que Trump los defendiera, ni que haya despachado a quienes se oponen a ellos como enemigos del progreso condenados a la “pobreza y a no avanzar”
Con sus mastodónticas proporciones, el consumo de agua que requieren para funcionar, los efectos en la salud pública y las subidas en las facturas de la luz de sus vecinos, se han erigido también en símbolos de la resistencia a una oligarquía que no solo parece actuar con más impunidad que nunca en esta segunda presidencia de Trump, sino que tiene, gracias a la IA, el futuro de la humanidad en sus manos.
Uno de los candidatos que ha encarnado esa lucha es un joven congresista estatal de Memphis, Justin Pearson, que aspira a dar el salto a Washington, en parte, a lomos de su talento para escoger enemigos. Elon Musk está tras la construcción de dos centros de datos en Memphis (Tennessee), la ciudad de Pearson. Esta está en uno de los tres distritos en los que los republicanos han diluido la representación negra, gracias a un fallo del Supremo que cambia sesenta años de reglas democráticas estadounidenses con una demolición del Ley del Derecho al Voto que favorece a los republicanos. Así que el poder de ese bloque también se somete a referéndum el martes.
En cuanto a Musk, ha vuelto a inundar con su dinero las elecciones, mientras el algoritmo de X, la red social de la que es propietario, ha seguido influyendo en el ánimo de esos millones de votantes cuya dieta informativa se compone exclusivamente de vídeos de unos pocos segundos. El magnate ha gastado al menos 267 millones de dólares en apoyar a los republicanos en estas midterms, según The New York Times, frente a los cerca 290 millones que puso para devolver en 2024 a Trump a la Casa Blanca.

Si las encuestas aciertan, Musk, al igual que el presidente y sus aliados, se asoma al vértigo de un Congreso de mayoría demócrata hostil, lista para ordenar investigaciones sobre las decisiones tomadas durante la primera parte de la legislatura. Al menos, el hombre más rico del mundo no ha aparecido en esta campaña en ningún mitin de un inquilino de la Casa Blanca que ha visto aumentar su fortuna en unos 2.700 millones de dólares desde su regreso al poder.
No habrá sido por falta de oportunidades, 28 en total, durante el midterm blitz: el do de pecho de un viejo tenor de 80 años para salvar unas elecciones que se presentan como un referéndum sobre su presidencia.
Fuente: EL PAIS

