Alrededor de 18,000 y 25,000 personas cruzan desde Haití hacia Dajabón en días de mercado. Comercio. Haitianos compran alimentos, plásticos y otros productos industrializados.
Dajabón.-Con mercancías acomodadas en carretillas, sacos sobre los hombros, fundas que cargan sobre la cabeza y otros productos que pasan de mano en mano, compradores haitianos recorren el mercado fronterizo de Dajabón para abastecerse de alimentos, vegetales, plásticos y otros artículos que llevan a su país.
El movimiento comercial forma parte de la cotidianidad de esta provincia dominicana, donde el intercambio con Juana Méndez, en Haití, constituye una de las principales actividades económicas, que se lleva a cabo cuatro días a la semana, e incluso, uno adicional, pero con menos asistencia.
Sin embargo, detrás de la circulación de personas y mercancías, los comerciantes advierten que el negocio atraviesa una etapa de cierta recesión debido a los conflictos sociales y políticos en la vecina nación, a pesar de que esta zona es menos afectada por la lejanía con los lugares controlados por bandas.
El desplazamiento es tal que, en los días de mercado, entre 18,000 y 25,000 personas cruzan desde Haití, según estimaciones de un representante del Ministerio de Industria y Comercio de Dajabón, Edward Vélez.
De acuerdo con Vélez, esta cifra puede llegar a duplicarse considerablemente durante la época navideña, cuando las ventas en la zona aumentan.

El volumen de compradores convierte el mercado en un punto clave para la comercialización de productos dominicanos y para el abastecimiento de comunidades haitianas cercanas a la frontera.
Pequeñas compras
A pesar de la cantidad de personas que acuden al mercado, no todos llegan con grandes cantidades de dinero ni realizan compras al por mayor.
Vélez describe la actividad como un “mercado de sobrevivencia”, en el que muchos compradores adquieren pequeñas cantidades de productos para cubrir sus necesidades cotidianas o llevar mercancías a sus comunidades para venderlas.
Esta situación se podía observar en la puerta de la frontera, donde los pobladores pasaban con uno o dos productos para sus negocios.
Los alimentos y los vegetales figuran entre los artículos que buscan quienes cruzan desde Haití. A estos se suman productos industrializados, plásticos y otros bienes que forman parte de la oferta comercial de Dajabón, así como cemento, blocks, entre otros.
“Los haitianos compran todos los productos que produce República Dominicana, tanto industrializados como en sentido general. Anteriormente, te puedo decir que 20 años atrás, solamente el flujo de mercancía era 2 o 3. Ahora se le vende de todo: plásticos, comestibles, bueno, hasta los servicios que ofrece Dajabón se le ofrece a Haití”, expresó Abigaíl Bueno, presidente de la Asociación de Comerciantes Detallistas.
Afirmó que estos visitan supermercados, farmacias, talleres y salones de belleza.
Lo que se ve
En un recorrido realizado por el mercado binacional, comerciantes haitianos y dominicanos vendían desde alimentos hasta ropas y juguetes, productos que, en su mayoría eran adquiridos por haitianos y, en una menor proporción, por compradores dominicanos.
Para los consumidores, el mercado representa una oportunidad de conseguir los artículos que necesitan y, en algunos casos, adquirir pequeñas cantidades para revenderlas y obtener ingresos. Esa combinación de consumo y reventa sostiene una actividad comercial que conecta a vendedores dominicanos con familias y pequeños comerciantes haitianos.
Preocupa recesión
Noel Fernández, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado, aseguró que la actividad se mantiene prácticamente normal, aunque reconoció que se nota una cierta recesión en la actividad comercial, que afecta el desenvolvimiento de los negocios.
Y es que en un mercado en el que numerosos comercios dependen de la llegada de compradores haitianos, cualquier disminución en el poder adquisitivo, el volumen de compras o la circulación comercial puede sentirse en las ventas diarias.
El dirigente consideró que también es necesario prestar atención a las condiciones en que operan los pequeños y medianos comerciantes, muchos de los cuales llevan décadas vinculados a esta actividad.
Su preocupación se extiende a los cambios que podría provocar el desarrollo de nuevas infraestructuras comerciales en la zona, particularmente el denominado Puerto Seco de Dajabón.
Planteó la necesidad de proteger los negocios tradicionales para evitar que quienes han sostenido durante años el intercambio fronterizo queden en desventaja ante las transformaciones del comercio.
“Todo está tranquilo en el mercado de Dajabón y transcurriendo de manera normal… con el mercado abarrotado de personas”, informó recientemente el alcalde de esa demarcación, Santiago Riverón, quien ha pedido que se amplíe el espacio.
Fuente: EL DIA

