Una noticia falsa sobre la virgen de Aparecida, patrona de Brasil, marca el final de la campaña presidencial

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Lula, Bolsonaro, los obispos católicos y el Supremo entran en una controversia alentada por la izquierda y que puede influir en una elección extremadamente reñida

Una falsa noticia, con la virgen de Aparecida, patrona de Brasil, como involuntaria protagonista, ha abierto una fuerte polémica y enrarecido la recta final campaña electoral en Brasil. La controversia, que perjudica al bolsonarismo, ha ido engordando hasta contar con la intervención directa de los dos candidatos favoritos, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, la Conferencia Episcopal y el Tribunal Supremo. Desde el jueves por la noche ha habido declaraciones, notas oficiales, acusaciones mutuas y decisiones judiciales cruzadas. La falsedad, que sigue circulando por redes, puede tener impacto en una elección que se presenta reñidísima.

En el centro de la polémica, una fake news que agita sin fundamento el miedo a la intolerancia religiosa: que Flavio Bolsonaro apoyaba un proyecto legislativo para que la virgen de Aparecida dejara de ser la patrona de Brasil. Él mismo ha divulgado varios vídeos en los que desmiente la noticia, que empezó a circular el jueves por la noche.

Diversos perfiles de izquierdas replicaron en redes sociales la publicación original, que decía “la familia miliciana odia tanto a las mujeres negras que ataca a la virgen de Aparecida” y fue divulgada por un humorista llamado Antonio Tabet. Aunque no mencionara a los Bolsonaro, la referencia estaba clara para los brasileños que siguen la actualidad política. Milicianos son paramilitares.

Los efectos de la polémica ya se pueden vislumbrar en las encuestas. La de Quaest publicada este lunes apunta a una leve subida de Lula en primera vuelta. Entre otros colectivos, mejora entre los católicos y los evangélicos. Así se despega de Bolsonaro (39% del izquierdista frente a 34% del ultra), pero en segunda vuelta siguen inamovibles en el empate técnico (42% para cada). Los brasileños están convocados a votar el domingo próximo. Si ninguno alcanza la victoria, irán a segunda vuelta el 25.

Flávio Bolsonaro, que es evangélico, encendió aún más la polémica al acusar a la Conferencia Episcopal de dar eco a la falsedad. La Iglesia católica de Brasil tiene fama de tener mayor sintonía con la izquierda. El máximo organismo de representación de los obispos de Roma le respondió en una nota en la que afirmaba que “la mentira no se combate con otra mentira”. Y en paralelo, el vicepresidente de Lula, Geraldo Alckim, un devoto católico, y otros candidatos aliados al Partido de los Trabajadores publicaron vídeos en redes dirigidos al electorado católico.

La justicia también entró en acción. En este caso, en respuesta a una petición de Bolsonaro, el candidato perjudicado por la publicación. Un juez conservador del Supremo ordenó que la falsedad fuera eliminada de las redes sociales para ser respondido por otro magistrado, este progresista, con un fallo que anulaba el de su colega y autorizaba de vuelta la publicación.

El resultado es una colosal confusión que acapara, con las encuestas, buena parte del debate electoral en la semana decisiva. Como escribía este lunes el analista Hélio Schwartsman en Folha de S.Paulo, “las campañas no dudan en abrazar las fake news que les favorecen”.

Recuerda que este recurso, del que ahora se aprovecha la izquierda, ya fue utilizado por el bolsonarismo en las dos últimas elecciones. En 2018, difundieron la falsedad de que el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, que sustituyó al encarcelado Lula, iba a repartir un kit gay en las escuelas; en 2022, volvieron a agitar el pánico moral impulsando la falsa noticia de que Lula iba a cerrar Iglesias.

Entonces, el PT puso el grito en el cielo y acudió a la justicia electoral para que eliminaran los mensajes. Ahora es el bolsonarismo quien pide eso mismo mientras la izquierda se envuelve en la bandera de la libertad de expresión.

Unos y otros son conscientes de que lo más probable es que un puñado de votos decante la elección a uno u otro lado. Es minúsculo el porcentaje de electores que aún duda a qué candidato apoyar. Mientras, los favoritos apelan al voto útil con el sueño que resolver la elección este domingo y el resto de los candidatos van languideciendo.

El momento más relevante, antes de la apertura de las urnas, será probablemente el debate electoral organizado por el canal Globo para el jueves. Está previsto a las nueve de la noche, el horario más noble de las telenovelas. El candidato Bolsonaro confirmó el domingo su intención de participar. Lula aún no ha respondido oficialmente, pero hace unos días indicó su disposición a acudir. Si finalmente acepta, será la primera ocasión de verlos cara a cara. Los electores podrán contrastar sus antagónicas visiones para Brasil, explicadas por ellos mismos.

Como suele ocurrir con las falsas noticias, esta también se apoya en un hecho real. Hace casi 20 años un diputado evangélico presentó un proyecto de ley para que la Virgen de Aparecida dejara de ser la patrona de Brasil. La propuesta fue archivada al año siguiente.

Fuente: EL PAIS