Los equipos de rescate siguen sin poder acceder a algunas de las zonas más devastadas. Hay cuatro españoles sin localizar
El mundo mantiene este jueves la mirada puesta en Nepal después de que una monstruosa riada y deslizamiento masivo de tierra dejaran el miércoles por la mañana (hora local) al menos 332 muertos en este país del Himalaya, encajado entre la India y China, según el último balance de la policía nepalí. También han fallecido al menos otras tres personas en el Tíbet, lo que eleva a 336 el balance conjunto de la catástrofe. El Gobierno español ha confirmado que cuatro de sus nacionales están desaparecidos.
Las principales listas provisionales de personas sin localizar reúnen 1.468 registros a ambos lados de la frontera, cerca de 800 correspondientes a extranjeros, además de miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de aduanas y trabajadores de varios proyectos hidroeléctricos. Mientras los equipos de rescate tratan de abrirse paso por carreteras destruidas y expertos internacionales intentan esclarecer con exactitud qué ocurrió, las imágenes satelitales están permitiendo reconstruir la secuencia inicial del desastre, aunque todavía no se ha determinado su causa exacta.
Solo en Nepal hay más de 910 personas con las que no se ha podido establecer contacto; en su mayoría, excursionistas. La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres afirma que entre los desaparecidos hay 517 ciudadanos extranjeros de 32 países, 44 miembros del Ejército nepalí y 28 agentes de policía. La Junta de Turismo había anunciado previamente que se había perdido el rastro de 644 viajeros, mayoritariamente extranjeros.
En el lado chino, las autoridades mantienen en 558 el número de personas sin localizar, 260 de ellas extranjeras. El Ministerio de Exteriores chino ha asegurado que Pekín y Katmandú están “cooperando estrechamente en los esfuerzos de búsqueda y rescate”.
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Las autoridades de Nepal y China todavía no han aclarado si existen solapamientos entre ambas listas. En especial, en el caso de los extranjeros que se encontraban cruzando la frontera. Todos los recuentos continúan en proceso de comprobación y pueden incluir personas que se encuentren a salvo pero incomunicadas por cortes de carreteras, redes eléctricas y líneas telefónicas.
La elevada presencia de extranjeros se explica porque el corredor en el que se produjo la riada es una de las principales conexiones terrestres utilizadas por los grupos autorizados que viajan entre la capital nepalí y Tíbet. Por allí pasan excursiones con destino a Lhasa y el Everest. También peregrinos que se dirigen al monte Kailash y al lago Manasarovar, lugares sagrados para el hinduismo y especialmente populares entre los viajeros de la India. La Cancillería de ese país ha confirmado que 288 de sus ciudadanos figuran entre los desaparecidos. En la vertiente nepalí del corredor, Syabrubesi es también el punto de partida de las rutas de senderismos del valle de Langtang.
Un portavoz de la policía nepalí ha declarado a la agencia británica de noticias Reuters que las autoridades calculan que la cifra de fallecidos continuará aumentando conforme avancen las labores de socorro.
La agencia estatal china de noticias Xinhua ha confirmado, pasadas las dos de la tarde de este jueves (seis horas menos en la España peninsular), que un equipo de rescate ha logrado aproximarse al núcleo de la catástrofe en suelo tibetano. No ha precisado, sin embargo, si ha conseguido entrar en el paso de Gyirong ni si la maquinaria pesada ha alcanzado los edificios sepultados, pero es la primera constatación oficial de que la columna china ha avanzado hasta las inmediaciones del área central.
La corriente había destruido por completo la calzada y, en la madrugada, el río seguía todavía demasiado crecido. La lluvia, que se espera hasta este domingo, aumenta el peligro de nuevos desprendimientos y de que se produzcan víctimas entre los propios equipos de emergencia. Pekín no actualiza la cifra de fallecidos desde el miércoles por la noche.
Según los últimos datos del Ejército nepalí, un total de 336 personas han sido rescatadas con vida y evacuadas por aire, entre ellas 45 extranjeras. En Tíbet, el mando oficial de la operación china solo ha confirmado por ahora el rescate de dos personas.

La policía nepalí ha informado desde primera hora de la mañana de este jueves de que los cadáveres han aparecido en ocho distritos, arrastrados en algunos casos más de un centenar de kilómetros río abajo. Solo 17 se localizaron en Rasuwa, el distrito donde se encuentran las localidades directamente más golpeadas.
La autoridad nepalí de gestión de desastres cifra en 7.415 los policías y militares desplegados, y en 239 los vuelos de helicópteros efectuados. Las operaciones se han reanudado con 15 helicópteros (siete militares y ocho privados) después de que 97 personas fueran evacuadas por aire durante la primera jornada.
Los heridos están siendo atendidos en puestos médicos instalados en Dhunche y Bidur, mientras que los casos graves son trasladados a Katmandú. Se han comenzado a distribuir tiendas de campaña, alimentos y otros suministros de emergencia proporcionados por la India en los distritos más castigados.
Un gigantesco deslizamiento
Los sismógrafos detectaron a las 8.37 de la mañana del miércoles hora local (4.52 en la España peninsular) una fuerte señal en el Himalaya, la cordillera más alta del planeta y hogar del Everest. En un primer momento, el Servicio Geológico de Estados Unidos la identificó como un terremoto de magnitud 4,4, pero la reclasificó posteriormente como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento.
Un análisis adicional de las estaciones sísmicas cercanas, las ondas de largo periodo y las imágenes de satélite llevó al organismo a concluir que la señal correspondía “en realidad a un colapso glaciar y un flujo de escombros”, que provocaron después “impactos catastróficos río abajo”. Siete minutos después, según el sello horario de las grabaciones, una enorme masa de agua, barro y rocas alcanzó el paso tibetano de Gyirong.
Las imágenes de satélite de Planet Labs analizadas por expertos citados por Reuters sitúan el origen de la catástrofe en las laderas septentrionales de Langtang Lirung, en la vertiente nepalí de la frontera. Una parte considerable del frente de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud y cayó alrededor de 1.200 metros hasta el fondo del valle.
La avalancha de hielo y roca entró en el río Lhende Khola, en el lado tibetano, y lanzó corriente abajo una enorme masa de agua, barro y sedimentos que arrasó primero el paso fronterizo de Gyirong y continuó después hacia Nepal por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, donde destruyó numerosas localidades e infraestructuras. Según el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, el nivel del Trishuli subió en uno de los puntos de medición hasta nueve metros en apenas media hora y la riada alteró el cauce a lo largo de más de 100 kilómetros.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad del lado chino de la frontera reflejan la magnitud de la tragedia. En ellas se aprecia a decenas de personas corriendo para ponerse a salvo segundos antes de que una pared de agua, barro y rocas irrumpa en el complejo fronterizo, vuelque autobuses y otros vehículos, destruya edificios y destroce puentes y almacenes. Estas escenas, unidas a los cientos de personas aún sin localizar y a las dificultades para acceder a las áreas sepultadas, hacen temer que el número de víctimas aumente considerablemente.
En Nepal, la riada ha arrasado al menos 19 puentes y cerca de 40 kilómetros de carreteras, recoge la agencia estadounidense AP. Además, unos 430 megavatios de capacidad de generación eléctrica han quedado afectados, algo más del 12% de la potencia hidroeléctrica instalada.
“Era una enorme oleada de barro que venía directamente hacia nosotros”, relata a Reuters Keshav Prasad Baral, un superviviente de 68 años que está hospitalizado. “A medida que se acercaba, se hacía cada vez más alta. Cuando la vi entrar en nuestra casa, intenté agarrar a mi esposa de la mano y llevarla a la azotea, pero el barro se la llevó”.

Las autoridades chinas han informado de la formación de un lago represado por los desprendimientos en dirección al puerto de Gyirong. No han comunicado todavía su volumen ni su estabilidad y preparan puestos de observación para evaluar el peligro de una nueva avenida.
La División de Previsión de Inundaciones de Nepal sostiene, sin embargo, que por ahora no existen indicios de otra gran riada inminente en Rasuwa o Nuwakot, aunque mantiene la vigilancia y advierte de que las lluvias pueden elevar el caudal de los ríos. China ha evacuado preventivamente a 369 habitantes de cuatro aldeas situadas dentro de un radio de 14 kilómetros del paso fronterizo.
Fuente: EL PAIS


