La crisis del año 1994 cambió la democracia dominicana. En sus memorias desde el Senado, Héctor Rodríguez Pimentel afirma que fue un punto de inflexión en la política: “Marcó el inicio del fin político de Joaquín Balaguer”. Asimismo, alejó a Peña Gómez de la presidencia.
Escrito Por: Carmen Imbert Brugal
La crisis del año 1994 cambió la democracia dominicana. En sus memorias desde el Senado, Héctor Rodríguez Pimentel afirma que fue un punto de inflexión en la política: “Marcó el inicio del fin político de Joaquín Balaguer”. Asimismo, alejó a Peña Gómez de la presidencia.
El origen de ese punto de inflexión estuvo en el irregular proceso electoral. El resultado de las votaciones: 1,275,460 votos para el PRSC-42.29%- y 1,253,179 votos para el PRD -41. 55%- fue el detonante.
Los pormenores de lo acontecido están en relatos, reseñas sesgadas, con el tizne de intereses que de tanto encubrirse dejaron de ser ocultos. Está el infaltable recuento de Ángela Peña en “Campañas y Crisis Electorales” y decenas de opiniones, trabajos sueltos, remembranzas con la manipulación de informaciones para acotejar versiones.
Y muy a la usanza nuestra conocemos la dimensión de la crisis que como señala el autor fue política y geopolítica más por observadores que por los protagonistas y testigos excepcionales de los hechos. El autor estuvo y así lo cuenta, sin disimulo.
Una conclusión sobre lo ocurrido convincente no es. EL fallecido director de Elecciones -JCE- el controversial Julio Brea Franco expresó en una entrevista concedida a este periódico –CIB -6 entregas-1998- después de su ausencia y prolongado silencio que lo ocurrido obedeció a “una travesura” y que “el gran pecado fue crear una Junta con representación de todos los partidos, eso vino del litoral de Peña Gómez, él lo propuso, fue un modelo venezolano”. Define aquellas elecciones: “Difíciles, muy complejas, con gran animadversión y una campaña de prensa en contra.”
Tres décadas después el ingeniero, político, testigo, en su condición de senador ha decidido con un estilo muy especial relatar sus vivencias. El texto es acopio de reflexiones, epigramas, revelaciones. Cuenta y valora la peligrosidad del momento. El manejo político de una crisis que fue más allá de lo electoral, aunque el germen estuvo ahí, en las elecciones y comenzó en la mañana del día 16 de mayo con las denuncias de fraude, de dislocación en los listados y de algo que transformó la actitud del electorado: el rumor de una invasión haitiana.
Rodríguez Pimentel confirma el motivo del rumor e insiste en la importancia de la crisis Haití-EUA y la actitud del presidente Balaguer con Haití para disgusto de Washington que ya no quería la permanencia del líder reformista en el poder.
Desde antes de “el dardo de los partos” que lanzara el representante de EUA a Balaguer exigiendo una solución para resolver el impasse que arriesgaba la paz, la injerencia de EUA en ese proceso fue inocultable, abusiva.
Dice el autor que “La historia no se construye con posibilidades, se construye con decisiones”, las decisiones marcaron un antes y un después en la construcción de la democracia dominicana. Por eso fue posible el Pacto por la Democracia y las reformas a la Constitución. Cuenta episodios que permiten entender negociaciones y acuerdos, para algunos reprobables, que determinaron la pervivencia y el declive de los partidos tradicionales. Concluye afirmando que “el 1994 fue el punto exacto donde una era terminó y comenzó otra”.
Fuente: Hoy

