El paisaje triunfa en el Centro Cultural Taíno

0
10
Comparte esto:

“Narrativas dominicanas del paisaje, natural y cultural” colección Banco Popular Dominicano. Un título largo para una exposición ejemplar y maravillosa, de 25 cuadros, que intercala poesía en pintura.

En la Ciudad Colonial, el Centro Cultural Taino ha sido siempre emblemático, compartiendo historia y hermosura. Tesoro arquitectónico del siglo XVI como Casa del Cordón, ha sido remodelado magníficamente: el Banco Popular Dominicano ha querido que no sea sólo un legado plurisecular con tesoros arqueológicos, sino un modelo de institución cultural contemporánea, abierta a las artes visuales y más…

La colección de este “templo del arte” hoy irradia en una colectiva de paisaje, su segunda exposición temporal de arte dominicano y parte de su excepcional colección. La anterior había presentado obras de maestros, e importante es señalar que las dos organizadoras y curadoras, aparte de la gestión museal, descuellan en la teoría. María Elena Ditrén fue la “maestra” de los Maestros. Myrna Guerrero concibió, seleccionó, realizó la exposición de paisajismo dominicano, con dieciocho artistas a los cuales ha integrado cuatro poetas sobresalientes.

El paisaje tiene mucho que contar

El título de la exposición nos hace pensar que tiene mucho que contar, y como tema y representación lo confirma. Es, aún más que el bodegón, el género pictórico accesible, atractivo y popular. Tampoco olvidamos que fue la primera expresión genuina de la pintura en América Latina y el Caribe, y que, desde la academia, todos los artistas lo practican. Es hoy, en el arte contemporáneo, que ha variado parcialmente y su concepción se ha interiorizado. Además, la naturaleza dominicana, con su fuerza y lozanía provee una particular inspiración.

Ahora bien, Myrna Guerrero, cuya excelencia en la organización y la curaduría apreciamos en el Museo Bellapart, deseaba llegar más allá de una transferencia “físico-pictórica”. Veía y vio el paisaje, en sus atractivos celebrados -majestuosidad de la naturaleza, topografía, luz. color-, pero también en sus transformaciones, espontáneas e impuestas socialmente.

Por lo tanto, ella agregó al puro encanto rural, la gente, el movimiento, el diseño, las casas, el umbral citadino, que incluye la Ciudad Colonial. Buscó, encontró, mostró, proyectó una vitalidad, implicando rasgos culturales – otra “naturaleza” puramente dominicana, plasmados por una mayoría de artistas modernos, a menudo capaces de alcanzar una actualidad contemporánea.

Constantemente, acercamos la expresión visual y la literaria, la poesía presta palabras a la crítica de arte y viceversa. Y es innegable que el paisaje -rural y urbano- ha motivado a los poetas. ¡Cuánto nos alegramos de que Franklin Mieses Burgos -un apóstol-, Soledad Álvarez, Juan Carlos Mieses, José Mármol , por cierto Premiados todos, estén en la pared… con versos de su autoría!. Caudal y enriquecimiento, brío y brillo de la exposición.

Paisajes y paisajistas

La exposición se inicia con dos cuadros de Ada Balcácer, un homenaje a la pintora sublime, que agregó a los aportes incomparables de su arte, una contribución gremial y social. Son dos pinturas espléndidas: en una de ellas, la luz mágica parece brotar de la superficie.

Luego, la incandescencia del flamboyán de Mario Grullón casi prende un fuego simbólico al entorno, mientras del maestro y pensador Leopoldo Pérez, han elegido una vista sutil en tonos y muy elocuente en planos.

Una obra maestra de Antonio Prats Ventos honra su espacio con una constelación estelar, y un despliegue de casitas por Miguel Núñez exalta su dominio del paisaje y la perspectiva.

Elsa Núñez, única paisajista abstracta, está presente con una joya casi monocromática.

Muy cerca, las tres fotografías de Domingo Batista rinden un justo tributo al mejor fotógrafo paisajista dominicano -elogiado por Pedro Mir-, y del otro lado de la columna, nueva alegría, hay una pintura de Daniel Henríquez, muy olvidado intérprete de la arquitectura republicana.

Dos obras de Guillo Pérez evidencian el virtuosismo de quien se consideraba “el constructivista del arte antillano”. A su nivel cimero, está “El Sembrador” de Dionisio Blanco, una obra maestra del color y de la composición.

A continuación, nos embriagan tres paisajes culturales, humanos y humanistas, un trío deleitable, por Yuli Monción, Nadal Walcot y Danicel Danilo De los Santos que soñaba con una magna exposición de paisaje dominicano.

Completan la muestra, con cuadros muy interesantes y singulares, Juan Plutarco Andújar – aquí una revelación -, Roberto Flores -un académico perfecto-, Silvano Lora -dramático e impactante siempre-, José Cestero –ya presente anteriormente entre los Maestros-, Nancy Rosado -con un hábil diseño de historia-.

Coda

Esta magnífica exposición, que amerita más de una visita, nos recuerda que Paul Cézanne, maestro francés del paisaje, moderno en su tiempo, había expresado: “Me ha satisfecho cuando descubrí que el sol no podía reproducirse, que hay que representarlo por otra cosa: el color”.

Artistas visuales:

Juan Plutarco Andújar, Ada Balcácer, Domingo Batista, Dionisio Blanco, José Cestero, Danilo de los Santos Danicel, Roberto Flores, Mario Grullón, Daniel Henríquez, Silvano Lora, Yuli Monción, Elsa Núñez, Miguel Núñez, Guillo Pérez, Leopoldo Pérez Lepe, Antonio Prats Véntos, Nancy Rosado, Nadal Walcot.

Fuente: Hoy