José Manuel Restrepo: “Colombia es un aliado casi incondicional y clave para que Estados Unidos logre su cometido en Venezuela”

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El vicepresidente electo asegura que el Gobierno de Abelardo de la Espriella, que inicia el 7 de agosto, no encaja en la ultraderecha, la derecha, ni el centro, y que su norte es el pragmatismo

José Manuel Restrepo despacha temporalmente desde el centro de negocios de un exclusivo hotel en la zona financiera de Bogotá. Economista, exministro y ahora vicepresidente electo, el bogotano que se acerca a cumplir 56 años es un vocero fundamental del entrante Gobierno de Colombia, el que lidera Abelardo de la Espriella. Participa en la conformación del equipo de gobierno, se encarga de parte de las relaciones internacionales de un presidente volcado a ello, activa sus vínculos con gremios, académicos o medios. En plena crisis por el anuncio del saliente presidente Gustavo Petro de desconocer la victoria del ultra en las presidenciales y la suspensión de las reuniones de empalme, exuda serenidad mientras charla con EL PAÍS en uno de los momentos que tenía destinados a los encuentros con el Ejecutivo saliente.

Pregunta. Colombia atraviesa una situación angustiosa. El presidente saliente dijo el lunes que no reconoce como electo a Abelardo de la Espriella, sino a Iván Cepeda. ¿Cómo explica lo que ocurre?

Respuesta. Ocurren dos cosas. Una, algo inédito en la historia de Colombia: el presidente saliente cruzó una frontera infranqueable en democracia al desconocer el veredicto popular, el Estado de derecho, la decisión que validó la Registraduría y reconoció el Consejo Nacional Electoral. El presidente electo se llama Abelardo de la Espriella; eso le tiene que quedar claro a toda la comunidad internacional. Colombia es un país institucionalista, una democracia sólida. Pero el mensaje es grave, y por eso llamamos a la resistencia constitucional, que es el entendimiento de que la autoridad no reposa en quien haya sido elegido, sino en el cumplimiento de la Constitución y de la ley; de que, cuando alguien desborda ese límite, no va a tener atención; y de que todas las instituciones deben responder para defender la Constitución: la Fuerza Pública, las autoridades judiciales, los medios de comunicación, los ciudadanos, los empresarios, absolutamente todos.

P. ¿Han respondido?

R. Sí, y es una demostración de que en Colombia prima la Constitución. Mi mensaje enfrenta los eufemismos que van en contravía de ella, como la desobediencia civil, que en el fondo es un llamado a la violencia, a las primeras líneas, a eso que los colombianos no quieren repetir. O como el llamado a desconocer al presidente electo, en una actitud muy poco coherente con alguien que supuestamente actuó y fue elegido en democracia, porque no representa una oposición democrática.

P. Mencionaba un segundo hecho…

R. Lo otro es que el argumento del presidente saliente es espurio e irracional. Plantea un debate sobre unos temas electrónicos pese a que el voto electrónico no existe en Colombia. Existe un voto físico, validado, verificado, contado con testigos. Parece que Petro está perdido, como si estuviera gobernando en otro país, lo que ha sido una constante en estos cuatro años. Ahora se ha dedicado a generar esta cortina de humo, seguramente para esconder el desastre de su gobierno.

P. Habla a la comunidad internacional, y recientemente se reunió con los embajadores de la Unión Europea. ¿Es Europa una prioridad para el Gobierno entrante?

R. Esta fue la última de varias reuniones con representaciones diplomáticas. Mi papel es abrir oportunidades en comercio internacional, inversión extranjera y cooperación, entre otros temas. Buscamos que Colombia sea protagonista en la quinta revolución industrial, por ejemplo. Con la Unión Europea abordamos nuestro plan de seguridad, nuestro papel en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la importancia de atraer inversión y las posibilidades para multiplicar el comercio. Buscamos que Colombia amplíe su esfuerzo en Indoasia, muy circunscrito a Corea del Sur, para abarcar Japón, Malasia, Indonesia, India… abordaremos China más adelante. Lo mismo he dicho con el Oriente Próximo. Con Abelardo de la Espriella, Colombia tiene que abrirse a nuevas posibilidades de relacionamiento internacional. Es parte de la construcción de una “patria milagro” que ve al mundo como un gran canal de oportunidades para crecer.

P. ¿Cómo será la relación con Estados Unidos? El presidente electo recibió el apoyo de Donald Trump…

R. Con Estados Unidos compartimos la visión de preservar la democracia, defender la iniciativa privada y respetar las libertades. Esos elementos facilitan la conversación con un país que está esperando de Colombia lo que ha sido incapaz de lograr el Gobierno saliente: actuar activamente contra el narcotráfico. Abandonó la fumigación aérea, la erradicación manual, la sustitución forzosa de cultivos y la persecución a los capitales de los narcotraficantes al salirnos del Grupo Egmont. Debemos garantizar primero que volvemos a actuar en contra del narcotráfico para abrir oportunidades; la más evidente es que Estados Unidos está convencido y comprometido con la recuperación de la democracia y las reglas del mercado en Venezuela.

P. ¿Cuál sería el papel de Colombia en Venezuela?

R. Somos el aliado más evidente, casi incondicional y clave, para Estados Unidos. Tenemos una oportunidad. Garantizando la seguridad y un ordenamiento de los temas migratorios, Colombia puede jugar un papel protagónico en el logro de restablecer la democracia. La próxima semana viajo a Estados Unidos junto con los ministros designados de Hacienda y de Comercio a reunirnos con los organismos multilaterales e inversionistas. Les presentaremos la estrategia de crecimiento económico y ajuste fiscal.

P. ¿Colombia estará alineada con Trump?

R. Tenemos que estar alineados con la democracia, con las libertades, con la defensa de la iniciativa privada; nunca con la estatización, la destrucción de las libertades, el desconocimiento de la democracia, la generación de pobreza o el irrespeto a las reglas del mercado. Vemos un nuevo escenario en América Latina, con muchas naciones caminando en esta dirección, y eso abre la posibilidad de fortalecer todos los espacios multilaterales. El Gobierno Petro y otros de izquierda hicieron algo vergonzoso, prácticamente acabaron con la Alianza del Pacífico. Llegó el momento de retomar instancias como esa, la doceava economía del mundo y que debe revivirse.

P. ¿Y cuál es la línea frente al Gobierno de Delcy Rodríguez?

R. Nuestra aproximación es a través de los Estados Unidos, que ya tiene un camino trazado y ha venido haciendo un esfuerzo de recolección de recursos de inversión. Hay una gran oportunidad: caminemos de la mano de los Estados Unidos.

P. ¿Cuál será su función en el Gobierno, cuando los vicepresidentes no tienen funciones predefinidas?

R. No tendré un cargo. Seré un líbero, para jugar en los escenarios en los que el presidente me necesite. Eso sí, acercando carteras con las prioridades en el ajuste fiscal, la agenda de crecimiento, en educación, innovación, ciencia, en el relacionamiento internacional. En lo que le pueda ser útil al país.

P. ¿Cómo caracterizaría el futuro gobierno de De la Espriella?

R. Uno de ejecución, de región, al servicio del pueblo colombiano; un gobierno de resultados, íntegro y transparente, que va a demostrar que se puede hacer una buena gerencia pública, atender al pueblo y recuperar lo que hemos perdido: la seguridad, la prosperidad y la atención a los más vulnerables.

P. ¿Lo llamaría ultraderecha, de derecha, populista…?

R. No diría que es de izquierda, derecha, ni de centro. Son conceptos que poco o nada le importan al pueblo, y esa fue la clave del éxito de la campaña y va a ser la clave del éxito del gobierno. La gente no busca de una categoría, tiene un problema y busca soluciones. Cuando no tiene acceso a un medicamento, le tiene sin cuidado si la respuesta es de izquierda, de derecha o de centro. Nosotros no usamos los motes ideológicos, buscamos las soluciones. Ahora, hay unos principios esenciales que vamos a garantizar. Primero, las libertades, todas: de empresa, de empleo, de opinión, de prensa, religiosa, cultural, científica. Luego, la iniciativa privada. Cada uno puede calificar esos principios como quiera…

P. ¿Incluso de izquierda?

R. No de la que llaman izquierda del siglo XXI, que no defiende las libertades, no defiende la iniciativa privada, se queda en el discurso y no en la ejecución, busca el populismo, y el populismo no da soluciones. Nosotros representamos una lógica distinta. En lo ambiental, por ejemplo, hemos dicho que tiene que haber sostenibilidad y que hay un falso dilema entre crecer o cuidar el medio ambiente. Tenemos la convicción, casi pragmática, de que sin sostenibilidad no se logra un crecimiento armónico, pero si no se promueve el crecimiento por defender ideológicamente lo ambiental, no le va a ir bien. Hay que lograr un equilibrio sano.

P. El presidente electo ha tenido un pasado litigioso con la prensa ¿Cómo se comportará su gobierno frente a la prensa?

R. El presidente electo ha dicho que entiende su rol como jefe de Estado, símbolo de la unidad nacional, y es profundamente respetuoso de la Constitución y de la ley. Defiende sus principios, incluida la libertad de prensa. Pero también ha dicho —y tiene razón— que la libertad de prensa no puede basarse en injuria o en calumnia, y que si existen, la Constitución prevé un legítimo derecho a defenderse frente a ellas. Cuando eso suceda, naturalmente hará ejercicio de ese derecho. Pero de ninguna manera existirá ningún atentado contra la libertad de prensa.

Fuente: EL PAIS