Así son los socialistas que avanzan en EE UU contra los que Trump agita el fantasma del comunismo

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El presidente de EE UU usa dos discursos trascendentales del 250° aniversario para fijar el argumento de que el triunfo de los seguidores de Mamdani por todo el país es una amenaza mayor que los ataques de Pearl Harbour

Circula por las redes sociales estos días un vídeo en el que una joven se acerca a la congresista demócrata Diana DeGette, de campaña para renovar el escaño que tiene desde hace casi 30 años y que parecía asegurado. La conversación empieza bien cuando la chica le dice que valora la lucha de décadas de DeGette por los derechos de las mujeres, pero se calienta al preguntarle por qué apoya el envío de armas a Israel para cometer un “genocidio”. Y termina de forma pésima cuando la veterana política pierde los nervios y persigue a la joven diciéndole que no la vote si lo único que le preocupa es Palestina.

En las primarias del pasado martes, DeGette fue derrotada por sorpresa. Ganó Melat Kiros, una desconocida de 29 años nacida en Etiopía. Y socialista. Al vencer en un distrito netamente demócrata, Kiros se ha garantizado un asiento en la Cámara de Representantes que salga de las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre. Otro escaño más para los socialistas, que ya tienen casi seguros seis. Y puede caer alguno más. Los republicanos, mientras, se frotan las manos, convencidos de que han encontrado un nuevo eslogan electoral: “Que vienen los comunistas”.

La candidata a congresista Melat Kiros, en Denver, el martes tras su victoria en las primarias demócratas.Rebecca Slezak (AP Photo/Rebecca Slezak)

El presidente Donald Trump lleva días agitando el fantasma del comunismo. Lo hizo este fin de semana en dos discursos trascendentales por el 250° aniversario de Estados Unidos. En el del sábado habló del “cáncer” que se cierne sobre el país -“un comunista es un perdedor, y siempre lo será“-. En el del día anterior en el monte Ruhmore había asegurado que es lo opuesto a la vida, libertad y la búsqueda de la felicidad [los principios que recoge la Declaración de Independencia escrita por Thomas Jefferson en 1776]. ”Es la muerte, la tiranía, y la búsqueda del mal”. Recientemente, también ha dicho cosas como que es la mayor amenaza desde la fundación del país. “Y eso incluye la I y la II Guerra Mundial y el 11-S y los ataques de Pearl Harbor”. Y que los “comunistas despiadados” atacarán a todas las religiones, pero en particular al cristianismo.

Gustavo Gordillo, sentado con su café helado en un local de Brooklyn, parece uno más entre las legiones de jóvenes que vienen aquí a trabajar con el portátil en uno de los días más calurosos que recuerda la ciudad. Llegado a Estados Unidos cuando era un niño con su familia de Perú, Gordillo es una de las mentes detrás de la (también) sorprendente llegada de Zohran Mamdani a la Alcaldía de Nueva York. Copreside la federación neoyorquina de Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA), el partido que ha pasado de ser una rareza a contar con más de 100.000 afiliados, entre los que se encuentran políticos tan poderosos y carismáticos como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, conocida por las siglas AOC, y el propio Mamdani.

La opción AOC

“Siempre se nos había acusado de que no sabíamos gobernar. Pero en estos seis meses, Zohran ha demostrado lo contrario. Es un ejemplo enorme para nosotros”, explica. Gordillo asegura que en su partido se han puesto como meta presentar a uno de los suyos a las presidenciales en 2028. Descartado Mamdani por no poder concurrir por haber nacido fuera de Estados Unidos, la opción que queda es evidente: Ocasio-Cortez. “El hecho de que ella baraje esa posibilidad añade peso a su sector progresista. Habrá gente que estará dispuesta a ofrecerle cosas para que no se presente. Creo que es una posibilidad que genera alarma entre los líderes del partido”, asegura Ted Hamm, autor de la biografía de Mamdani Run Zohran Run! (¡Corre, Zohran, corre!) y su continuación Meet Mayor Mamdani (Aquí el alcalde Mamdani).

Pese a ser un partido independiente, el DSA no se presenta a las elecciones. Consciente de las limitaciones que le impone el sistema bipartidista, se limita a apoyar a los candidatos afines en las primarias demócratas. Y es evidente que su creciente poder despierta serios resquemores entre los representantes del establishment del partido de la exvicepresidenta Kamala Harris.

Fue hace 10 años cuando se empezó a hablar en serio de los socialistas en Estados Unidos. Las primarias de 2016 del senador Bernie Sanders contra Hillary Clinton mostraron que no era descabellado pensar que alguien de los extremos pudiera llegar a la Casa Blanca. Gordillo reconoce que la posterior victoria de Trump afianzó esa idea: “Sirvió como un despertar. Cuando ganó, pensé que podría haber base para una ideología más radical. Al fin y al cabo, ya había pasado con la derecha”.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, destacada socialista, el pasado 25 de junio en en Wahington.Annabelle Gordon (REUTERS)

Ahora, una década después del experimento Sanders, los socialistas no paran de ganar primarias. Ha pasado en Denver. Poco antes en Nueva York, donde los tres candidatos apoyados por Mamdani arrasaron, dos de los cuales son socialistas. Ha ocurrido también en las campañas por las alcaldías de Washington D. C, donde Janeese Lewis George se ha asegurado el puesto. Y en Los Ángeles, donde una progresista respaldada por los socialistas luchará en la segunda vuelta contra la actual alcaldesa, la demócrata Karen Bass.

Cada caso tiene sus matices locales, pero hay dos temas que comparten todos: la búsqueda de soluciones para la carestía de la vida y la crítica al apoyo incondicional de sus gobiernos —tanto ahora los republicanos como antes los demócratas— al Gobierno israelí.

Los medios conservadores repiten nombres como el de Darializa Avila Chevalier, una de las candidatas victoriosas respaldadas por Mamdani, que ha tenido que desdecirse de algunas críticas que hizo en el pasado contra Joe Biden, Kamala Harris y la policía, por considerar que causaban “división” y que no reflejan su opinión actual.

La cuestión que muchos se preguntan es qué efecto puede tener este auge socialista en las elecciones de noviembre. Si contribuirá a atraer a los demócratas a jóvenes y abstencionistas ilusionados con los candidatos izquierdistas. O si, por el contrario, hará que muchos centristas se queden en casa o acaben votando por los republicanos.

David Karol, politólogo de la Universidad de Maryland, cree que ni una cosa ni la otra. “No espero que vaya a haber una gran diferencia por estos resultados. El distrito de Denver era un escaño demócrata muy seguro, da igual quién se presente, y lo mismo pasa con los de Nueva York. Los republicanos tratarán de sacar provecho. Pero no creo que la campaña vaya a girar en torno a este tema. Las elecciones de medio mandato casi siempre van en contra del partido del presidente”, asegura en conversación telefónica.

En un signo de los nuevos tiempos, el portal Axios informó de que Harris, candidata a presidenta en 2024, llamó recientemente a Mamdani, en lo que se supone que es una toma de contacto con vistas a una posible candidatura en 2028. Hans Noel, politólogo de la Universidad de Georgetown, asegura que es demasiado pronto para considerar que el alcalde de Nueva York se haya convertido en lo que en Estados Unidos llaman hacedor de reyes: el que tiene el poder de impulsar con su apoyo a cualquier candidato“Ha cosechado éxitos en distritos progresistas, pero eso no equivale a tener influencia sobre el partido en su conjunto”, añade. Es cierto. Pero también lo es que Mamdani ha salido reforzado de la arriesgada operación política de respaldar a candidatos socialistas. Y que va a querer ejercer esa creciente influencia.

Fuente: EL PAIS