Experto: El fenómeno de «El Niño» no frena el riesgo de huracanes intensos en el país

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Explicó que muchas personas suelen confundir los efectos de El Niño con una temporada menos peligrosa, cuando en realidad solo basta un fenómeno para provocar graves daños.

Aunque la presencia de El Niño suele asociarse con una disminución en la cantidad de ciclones tropicales, el meteorólogo y gestor de riesgos Francisco Fermín Holguín Castillo advirtió que esto no significa que la República Dominicana esté exenta de sufrir el impacto de un huracán de gran intensidad, por lo que llamó a la población y a las autoridades a mantener las medidas de prevención.

“Aunque estemos en presencia del fenómeno de El Niño, y se escuche decir que hay menos ciclones, la República Dominicana siempre tiene que prepararse para el impacto de un ciclón tropical porque estamos en la ruta de los huracanes”, advirtió Castillo.

Explicó que muchas personas suelen confundir los efectos de El Niño con una temporada menos peligrosa, cuando en realidad solo basta un fenómeno para provocar graves daños.

“La población no se puede preparar para la cantidad de fenómenos, sino para el impacto de uno solo. No necesitamos cinco, ni siete, ni catorce; uno solo es suficiente”, dijo.

Consultado vía telefónica sobre las diferencias entre El Niño y La Niña, Castillo explicó que ambos forman parte de un mismo sistema climático conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Esto se refiere a una anomalía de las temperaturas en la superficie del mar del Pacífico ecuatorial.

Según indicó, cuando las temperaturas del mar se elevan 0.5 grados por encima de los valores normales, se habla de El Niño; mientras que cuando las aguas del Pacífico ecuatorial pasan por un enfriamiento por debajo de estos niveles, se produce La Niña.

“El Niño no es algo que tú mides o que te golpea directamente; es una situación que, al generar estas anomalías de temperatura, provoca desequilibrios a nivel planetario en la humedad, los vientos, las lluvias y las temperaturas de otras partes del mundo”, explicó.

¿Cómo surgen los nombres?

El nombre de este fenómeno surgió tras una observación realizada por pescadores en la costa de Perú, quienes notaron un comportamiento anormal en las aguas.

Según las explicaciones de Castillo, cuando se aproximaba diciembre, la fecha cercana al nacimiento del Niño Jesús, los pescadores notaron que el agua se calentaba y los peces escaseaban debido a que los nutrientes del fondo marino se alejaban, afectando la pesca.

Por esta razón, bautizaron al fenómeno como «El Niño». Más adelante, la comunidad científica llamó «La Niña» al fenómeno opuesto, que se caracteriza por el enfriamiento de las aguas.

No existe un solo «Niño»

Uno de los aspectos que Castillo destacó es que no existe un único tipo de fenómeno de El Niño, a diferencia de La Niña, que no cuenta con subdivisiones comerciales. Detalló que se han identificado distintas áreas del Pacífico donde se registran estas anomalías, clasificadas como Niño 1, Niño 2, Niño 3 y Niño 4 (incluyendo el Niño Costero).

Aclaró que cuando se habla de los efectos que impactan al Atlántico y al Caribe, se hace referencia al fenómeno categorizado como El Niño 3.4, que se ubica entre las zonas tres y cuatro.

“Todo lo que se escucha sobre los Niños anteriores que han afectado al Atlántico corresponde al Niño 3.4, que es esa franja cálida entre el Niño 3 y 4. Cuando hablamos del fenómeno que nos afecta, es este el responsable”, detalló.

Castillo explicó que El Niño modifica los patrones atmosféricos y provoca condiciones más secas sobre gran parte del Caribe. 

De acuerdo con el meteorólogo, la reducción de lluvias puede afectar las presas, disminuir la disponibilidad de agua potable, limitar la generación hidroeléctrica y provocar pérdidas en la agricultura y la ganadería.

“Para el Caribe se generan sequías porque las ondas tropicales, que son las que traen las lluvias en esta época, mayormente tienden a llegar sin convección y no generan precipitaciones”, informó Castillo.

Por el contrario, con La Niña viene una tendencia de mayor humedad y condiciones más favorables para el desarrollo de ciclones. 

“Por eso se habla de que con La Niña hay probabilidades de una temporada ciclónica mucho más activa; sin embargo, con El Niño se pronostica la formación de menos ciclones”, afirmó el gestor de riesgos.

Un peligro silencioso para el país

A su juicio, la sequía derivada de El Niño es uno de los efectos más preocupantes para el país debido a su impacto devastador sobre la producción agrícola. “La gente se empobrece con la sequía”, expresó al referirse a las dificultades que enfrentan los productores al pasar meses sin lluvias.

Explicó que mientras los efectos de un ciclón suelen concentrarse en pocos días, las consecuencias de una sequía pueden extenderse durante meses y golpear a distintos sectores de la economía.

“Ambos tienen sus pros y sus contras, pero El Niño es más peligroso a largo plazo. Tú puedes tener un ciclón y recuperarte en 5 o 7 días; ya todo habrá pasado y lo que queda es reconstruir. Pero una sequía de seis o siete meses genera un sinnúmero de crisis encadenadas”.

Llamado a la planificación

Castillo insistió en que la principal respuesta frente a los efectos de El Niño debe ser la planificación ciudadana e institucional, e indicó que los efectos de este ciclo podrían extenderse hasta mediados del próximo año.

El especialista recomendó a la población hacer un uso racional del agua y llamó a las autoridades a desarrollar estrategias de manejo de los recursos hídricos, así como campañas de orientación dirigidas a productores agrícolas y ciudadanos.

“Cada ciudadano debe planificarse de la misma manera que lo hace para comprar una casa o un vehículo”, expresó al exhortar a la población a prepararse con anticipación.

Fuente: Listín Diario