Dolorosa y dura, esta semana ha sido difícil para quienes hemos perdido a alguien con cáncer por un fármaco que nunca apareció.
Escrito Por: Marien Aristy Capitán
Dolorosa y dura, esta semana ha sido difícil para quienes hemos perdido a alguien con cáncer por un fármaco que nunca apareció. Saber que hay personas capaces de no entregar medicinas donadas a los pacientes, así como administrarle genéricos mientras cobran moléculas de Alto Costo, indigna.
El caso Onco14 pone a prueba nuestra humanidad y la defensa por los derechos humanos. ¿Cómo sentir un ápice de compasión por quienes habrían usado al Patronato Cibaeño Contra el Cáncer para enriquecerse con los medicamentos que debían recibir los pacientes del Instituto Oncológico Regional Cibao (IORC)?.
Administrar un genérico a un enfermo de cáncer puede matarle. Héctor Antonio Lora Cruceta, su esposa Luisa Yasires Guzmán y su ex esposa Dilcia Vargas Sánchez podrían, en consecuencia, haber puesto en riesgo la vida de muchos pacientes.
Su avaricia, si se comprueban los cargos que les imputan en las 232 páginas de la medida de coerción, rebasó los límites: cobraban por hacer un trabajo voluntario, usaban los privilegios fiscales del patronato para comprar mercancías, cobraban servicios no ofrecidos y vendían medicinas controladas y vencidas, entre muchas otras cosas. Gente como ellos nunca debería volver a ver el sol en libertad.
Fuente: Hoy

