Desconfianza y alta aprobación presidencial: ¿por qué?

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En mi artículo de la semana pasada, miércoles 10 de junio, señalé la paradoja de que la República Dominicana ha registrado en los últimos años menor confianza institucional, mientras se ha mantenido relativamente alta la aprobación presidencial.

Escrito Por: Rosario Espinal

En mi artículo de la semana pasada, miércoles 10 de junio, señalé la paradoja de que la República Dominicana ha registrado en los últimos años menor confianza institucional, mientras se ha mantenido relativamente alta la aprobación presidencial.

Aquí indico tres factores que dan cuenta de esta paradoja.

1. El caudillismo histórico dominicano.

En general, el sistema presidencial es más propenso al caudillismo que el sistema parlamentario, y en los países presidencialistas de baja institucionalidad como la República Dominicana, la gente tiende a confiar en alguien (la figura presidencial) con poder para solucionar sus problemas.

Por su parte, los presidentes dominicanos alimentan a través de distintas narrativas políticas que merecen admiración. Joaquín Balaguer decía que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho. Así se colocaba éticamente por encima de sus funcionarios y pretendía librarse del juicio negativo de la ciudadanía.

En años recientes, los estrategas de Luis Abinader han sembrado la idea de que el presidente tiene buenas intenciones. Dejan así abierto el juicio de que, si algo falla, fue culpa de los malos funcionarios, no del presidente. Esto fomenta la aprobación ciudadana como muestran las encuestas recientes, donde el presidente registra mayor aprobación que su gobierno o su partido en este tramo de desgaste.

2. La propensión a la estabilidad política de los dominicanos.

Para que un sistema político sea estable necesita la aprobación de la ciudadanía. Si la confianza en las instituciones no es alta, la confianza tiene que depositarse en alguien; de lo contario, el sistema se resquebraja por falta de apoyo.

Aunque la estabilidad política es fruto de diversos factores, la alta aprobación presidencial ha sido crucial para la estabilidad dominicana en este Siglo XXI, en un contexto regional de fragmentación y crisis políticas, agravado ahora por la inestabilidad mundial.

3. La estabilidad macroeconómica.

Estabilidad macroeconómica no significa necesariamente prosperidad, sino que las variables claves que regulan la economía se han mantenido en rangos aceptables. Por ejemplo, en los últimos 20 años la inflación ha sido moderada, la devaluación del peso gradual y ha habido crecimiento económico. Son condiciones necesarias, aunque no suficientes para la prosperidad. A esos factores positivos hay que agregar el flujo de remesas que subsidian muchas familias y la ampliación del Estado asistencial que sirve de colchón social.

Por tanto, a pesar del descontento ciudadano que registran las encuestas con la economía, no se ha producido una crisis económica en la República Dominicana después del 2003-2004. Eso contribuye a la alta aprobación presidencial que registraron Leonel Fernández y Danilo Medina, y que ahora registra Luis Abinader, usualmente por encima del 50%, incluso en momentos de dificultad.

Durante este siglo, cuando la sociedad dominicana ha tenido que cambiar un presidente, siempre ha habido aspirantes en turno para reemplazarlo, y quien gana ha logrado similar aprobación que la de sus antecesores.

Danilo Medina reemplazó a Leonel Fernández y Luis Abinader a Medina. Todos registraron en sus inicios más de 70% de aprobación, y mantuvieron una aprobación alrededor de 50% en años posteriores.

Fuente: Hoy