Las aceras son extensiones de negocios improvisados

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Durante un recorrido en el Distrito Nacional y Santo Domingo Norte, se observó la ocupación de aceras por vehículos y motocicletas, comercios que utilizan el espacio para vender empanadas, reparar automóviles y repuestos.

Las aceras pasaron de ser un espacio exclusivo para el peatón a un área de parqueo, ventas, centro de reparación de vehículos y motocicletas. Esta es la realidad que se vive en el Gran Santo Domingo.

Aunque la ocupación de las aceras no es el único problema que afecta a los sectores capitalinos, el doble parqueo se ha vuelto un tema de debate entre los ciudadanos que les exigen al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y la Dirección General de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) ejecutar medidas que prohíban esta acción.

Durante un recorrido en el Distrito Nacional y Santo Domingo Norte, se observó la ocupación de aceras por vehículos y motocicletas, comercios que utilizan el espacio para vender empanadas, reparar automóviles y repuestos.

Según la Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, está prohibido estacionar vehículos sobre las aceras, en las intersecciones, en los pasos peatonales, cerca de “hidrantes” y en otros espacios restringidos establecidos por la normativa.

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En el sector de Villas Agrícolas, Distrito Nacional, la situación es crítica: las aceras han sido capturadas por una mezcla de chatarras abandonadas, talleres mecánicos que operan al aire libre y el uso de los espacios peatonales para actividades de recreación comercial y venta de comida, como es el caso de los vendedores de empanadas.

Otro sector capitalino afectado por la ocupación de sus aceras, es Villa Juana, donde se observó la proliferación de negocios dedicados a la reparación de motores y vehículos, sumados al estacionamiento desmedido de estos mismos equipos en la calle Moca, una de las vías principales.

Esta problemática no se limita a una sola calle, sino que se extiende por las vías Mauricio BáezPeña Batlle y Alfonzo de Espinosa, dejando prácticamente sin rutas peatonales a quienes transitan por la zona.

Mientras que en el Ensanche La Fe, la situación es igualmente preocupante.

En la calle Ramón Cáceres, los ciudadanos deben lidiar diariamente con el fenómeno del doble parqueo, la acumulación de chatarra y la ocupación estratégica de las aceras por parte de negocios locales que ven en estos espacios una extensión de sus locales privados.

Calles como Américo Lugo, Francisco Villaespesa y Juan José Duarte siguen el mismo patrón de desorden, dificultando el tránsito de estudiantes, trabajadores y residentes.

Asimismo, en el municipio de Santo Domingo Norte, específicamente en Villa Mella, la avenida Hermanas Mirabal presenta una ocupación constante que entorpece la movilidad de una de las arterias más importantes de la zona.

La ocupación indebida de las aceras no solo afecta la estética urbana, sino que representa una vulneración directa al derecho de movilidad segura.

Mientras los ciudadanos reclaman la intervención de las autoridades para recuperar el orden, la persistencia de esta práctica evidencia una falta de fiscalización adecuada.

acción frente a las chatarras

En el caso de la Alcaldía del Distrito Nacional, las chatarras que sean reportadas por los ciudadanos por una ocupación prolongada del espacio público, la Dirección de Defensoría y Uso de Espacios Públicos (DUEP) se ocupa de retirar el vehículo del lugar y retenerlo hasta ser reclamado por su dueño dentro de un plazo de 90 días.

Asimismo, se realiza con los negocios que se encuentren infringiendo la ley 176-07, la ordenanza 1-2021 y la ley 63-17, relacionadas con la obstrucción del espacio público.

Fuente: Listín Diario