Pocos de nosotros nos hemos dado cuenta de cómo parte de las razones por las cuales nuestra economía ha crecido tanto desde 1980 en adelante, se debe a la falta de competencia, tanto de Haití como de Cuba
Escrito Por: Bernardo Vega
Pocos de nosotros nos hemos dado cuenta de cómo parte de las razones por las cuales nuestra economía ha crecido tanto desde 1980 en adelante, se debe a la falta de competencia, tanto de Haití como de Cuba, nuestros vecinos más cercanos, debido a los problemas políticos en ambos países. Valdría la pena especular cuán fuerte sería la competencia una vez Cuba y Haití tengan gobiernos democráticos y puedan competir con nosotros en turismo y zonas francas.
Pocos dominicanos saben que hasta mediados de los años treinta la economía haitiana era más grande y más fuerte que la dominicana, como lo evidencian las estadísticas, pues Haití exportaba más que nosotros hasta esos años y su Hacienda recaudaba más que la nuestra. Pocos también saben que hasta mediados de los años ochenta había más personas empleadas en zonas francas en Haití que en las dominicanas. Algunos tal vez sí saben de los fuertes flujos turísticos después de la segunda guerra mundial, tanto en el vecino país como en Cuba, y hasta el ascenso al poder de Duvalier en 1957 y de Fidel Castro en 1959.
Por eso, no deja de ser obligatorio especular cuán fuerte nos golpearían Cuba y Haití una vez estén regidos por gobiernos democráticos y la inversión extranjera y el turismo fluyan de nuevo a esos dos países. Además de que estimularía el retorno de haitianos a su país de origen, flujos turísticos en Haití permitirían programas como el que turistas viajen desde Puerto Plata por nuestras costas del norte, crucen por Dajabón para llegar a conocer el impresionante monumento La Citadelle, en Cabo Haitiano. Asimismo, turistas podrían viajar desde la nueva zona turística de Pedernales hacia Puerto Príncipe vía Barahona y los lagos.
En el siglo pasado, durante los años treinta, cuarenta y cincuenta, los flujos turísticos desde Norteamérica a Cuba y Haití eran muy voluminosos, mientras que eran inexistentes en nuestro país dada la dictadura de Trujillo.
En cuanto a zonas francas podría incrementarse el ya muy exitoso programa del parque industrial Codevi, utilizando mano de obra haitiana, instalado en la zona de Juana Méndez-Dajabón.
Hoy día la competencia dominicana en el turismo está representada por Cancún en México, pero bien podría estarlo por Varadero en Cuba, una vez llegue allí la democracia. En el período transitorio de un régimen comunista a amplias facilidades turísticas, nuestro país bien podría ser un importante suplidor de comida y otros servicios. En fin, que nuestra estrategia de desarrollo futura bien podría tomar en consideración la incorporación de Cuba y Haití al turismo y a las zonas francas y cómo podríamos enfrentar esa competencia y hasta aprovecharla.
Mientras tanto, tenemos que resolver el enorme costo y la gran incertidumbre que nos representa el hecho de que el 75% de la energía que consumimos, luz y combustibles, provienen del extranjero en forma de gas natural, carbón y fuel oíl. Eso significa un enorme costo en divisas para el país y, dado que la luz y la gasolina están subsidiados, también enormes costos para nuestro presupuesto.
La solución radica en aumentar de forma muy sustancial nuestra producción en base a paneles solares acompañados por baterías que permitan que la producción sea estable durante todo el día. Por suerte, los costos de los mismos se han reducido mucho, siendo China el suplidor del 90% de ellos. Tenemos que lograr que el sector privado invierta en fincas de paneles solares como ya lo ha estado haciendo, pero con mayores volúmenes y más rápido.
Tan solo cuando más de la mitad de nuestra generación de energía provenga de fuentes locales, es decir, de energía no renovable como el sol, es que podremos no sufrir impactos tan negativos sobre nosotros por los conflictos bélicos en zonas productoras de petróleo, como nos está ocurriendo hoy en día.
Fuente: Hoy

