El candidato de ultraderecha promete un alineamiento total con el presidente de Estados Unidos, mientras el senador de izquierdas se reúne con Lula y Sheinbaum en busca de claves para lidiar con Trump
La futura política exterior de Colombia ha acabado convertida en otro campo de disputa en una campaña polarizada a más no poder, con dos candidatos antagónicos, el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella y el senador de izquierdas Iván Cepeda, que se enfrentan en la segunda vuelta del 21 de junio. Son dos orillas opuestas. Mientras Cepeda, a semejanza de lo que hizo el presidente Gustavo Petro hace cuatro años, despliega una estrategia que lo llevó a reunirse con otros líderes progresistas, De la Espriella promete un estrecho alineamiento con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien le ha expresado su “respaldo total”.
Cepeda se rodea de Lula y Sheinbaum ante la injerencia de Trump
Desde una etapa temprana de la campaña, Cepeda visitó a varios gobernantes progresistas que han sido aliados de Petro. Esas salidas de alto perfil le dieron un halo presidencial cuando era el puntero en las encuestas, antes de quedar por debajo de De la Espriella en la primera vuelta del 31 de mayo (con 40,9% de los votos, por 43,7% del ultraderechista). A los encuentros con la mexicana Claudia Sheinbaum –en dos ocasiones–, el brasileño Lula y el español Pedro Sánchez, se sumó la presencia de la senadora María José Pizarro, su jefa de debate, en la cumbre progresista de Barcelona, en marzo, convocada por Sánchez y Lula, a la que acudieron varios gobernantes –incluido Petro– con el propósito de proyectar coordinación para lidiar con Trump. Lula y Sheinbaum reafirmaron esta semana, en una conversación por videoconferencia, la importancia y el valor que le otorgan al multilateralismo, el derecho internacional, la democracia y el principio de no injerencia.
La relación con Estados Unidos es uno de los principales desafíos del próximo presidente de Colombia, coinciden los observadores. “Se está gestando una especie de manual de cómo enfrentar a Trump. Colombia aporta a ese manual, que Cepeda también busca al ir a conversar con Sheinbaum y con Lula”, apunta el analista León Valencia, que acaba de publicar una biografía del candidato de izquierda.
Cuando sumó la adhesión del excanciller Luis Gilberto Murillo, Cepeda se refirió a esa relación. Colombia “no es un país vasallo, ni dependiente, ni colonia, ni que se somete al imperio de cualquier potencia extranjera”, dijo entonces. Después de que Trump anunció su apoyo a De la Espriella, declaró en el Senado que advertía tanto en el republicano como en el presidente ecuatoriano Daniel Noboa “una actitud que burla nuestra soberanía y la destruye”.
Para Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk Analysis, un Gobierno de Cepeda “va a continuar ese alejamiento paulatino de los Estados Unidos que había planteado Petro, quizás de una forma más brusca. En parte porque a Trump no le gusta perder, y ya está jugado con Abelardo (…) imagino un antagonismo mucho más vivido”. Colombia se ha acercado a China alrededor de la llamada Nueva Ruta de la Seda, pero el experto apunta que las condiciones no están dadas para que el gigante asiático asuma el papel de Estados Unidos como principal mercado para las exportaciones colombianas. “Va a ser muy difícil reemplazar la influencia estadounidense”, advierte.
Aunque representa la opción de continuidad del actual Gobierno, “Cepeda no tiene la obsesión que tenía Petro con el liderazgo internacional”, valora la internacionalista Sandra Borda. “Lo veo buscando menos lío, asumiendo menos posiciones, usando menos las redes sociales y tratando de aprovechar la experiencia de la gente con la que eventualmente se rodee, en vez de estar él solo, con su teléfono, construyendo permanentemente posiciones en lo internacional”, añade la experta, que trabaja en un libro sobre la política exterior de Petro.
De la Espriella, un alineamiento total con la geopolítica de Trump
En contraste, De la Espriella ha demostrado que quiere relucir sus alianzas internacionales con una política exterior escrita casi al siguiendo al pie de la letra lo que diga Trump. El colombiano ha mostrado una gran armonía con el estadounidense en casi todos los campos. El mismo republicano señaló que tienen una armonía en distintos frentes como “hacer crecer la economía, crear empleo, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, tomar medidas enérgicas contra el crimen y las drogas, y restablecer la ley y el orden”.
Durante toda la campaña, De la Espriella buscó el visto bueno de la Casa Blanca, e hizo lo posible por acercarse al Gobierno estadounidense. Así, también se ha plegado a su visión geopolítica. “Es lo que se llama el efecto bandwagon, una alineación total a lo que diga Washington. Si Trump decide votar en la ONU contra Ucrania o Palestina, Colombia hará lo mismo”, explica Manuel González, experto en relaciones internacionales. Aunque no está claro que el candidato mantenga al país en las Naciones Unidas —amenazó con sacar a Colombia por “burocracia”—, la tesis se mantiene: De la Espriella ha dicho que quiere retomar la estrecha relación con Washington, en lo comercial y en lo diplomático.
También en la seguridad. Además de pedir unirse al Escudo de las Américas, una coalición militar de EE UU con países alineados a sus políticas de defensa, De la Espriella quiere acabar con los grupos criminales con la ayuda de la Casa Blanca. “Es probable que emule el modelo de Ecuador con Daniel Noboa, con colaboración entre fuerzas ecuatorianas y estadounidenses. El plan es reedificar un Plan Colombia 2.0. de cooperación militar”, considera González. El candidato ultra ya se reunió virtualmente con Noboa y mostraron una gran afinidad en los métodos de mano dura para combatir el narcotráfico en la frontera.
La relación con Venezuela también estaría supeditada a Washington. De la Espriella celebró la intervención estadounidense en Caracas, que acabó con el arresto de Nicolás Maduro, y ha repetido que su relación diplomática con el Gobierno venezolano estaría canalizada a través del Departamento de Estado de EE UU. Pero ese no deja de ser un tema espinoso para el candidato. En su pasado como abogado, De la Espriella defendió a Alex Saab, ahora preso en Miami, acusado de ser el testaferro de Maduro. Esa sombra ha perseguido su campaña y puede ser un tema de tensión mientras el chavismo siga en el poder. El experto González indica: “Abelardo tendrá que ser un equilibrista. Todos saben de sus nexos con Saab, entonces lo más posible es que siga el paso de EE UU con Venezuela. Una vez Washington abra el comercio a gran escala, lo mismo hará él. Cuando haya elecciones, igual”.
Otro de los principales y más polémicos giros en política exterior es su propuesta de restablecer las relaciones diplomáticas con Israel, las cuales rompió Petro por las atrocidades cometidas en la franja de Gaza. Su agenda es radicalmente proisraelí: ha dicho que abrirá una embajada en Jerusalén, quebrando una histórica neutralidad y siguiendo el camino de Trump o el argentino Javier Milei. A finales de 2025, De la Espriella se reunió con el entonces ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, a quien prometió “fortalecer los lazos de amistad y cooperación”.
Sería un vínculo principalmente militar. “Israel representa para el candidato una fuente de tecnología avanzada, especialmente en seguridad y defensa. Con una de las industrias militares más sofisticadas del mundo, este país es líder en inteligencia artificial aplicada a la defensa, sistemas de vigilancia con drones, ciberseguridad y entrenamiento militar”, indicaba la campaña en un comunicado. Aunque Colombia no tiene mayor peso geopolítico en el conflicto en Oriente Próximo, el país tomó cierto protagonismo internacional durante el mandato de Petro por su posición propalestina.
En todo este alineamiento con Washington queda abierta la pregunta de la relación con China. Los acercamientos de Petro con el gigante asiático tocaron cimas, pero también provocaron tensiones con Washington. De manera muy escueta, De la Espriella ha dicho que “habrá que tener una relación fluida [con China]”, dependiendo “de lo que le conviene al país en las relaciones internacionales”. En su discurso triunfal del 31 de mayo, lanzó un guiño general: “Desde ahora, Estados Unidos [es] el aliado principal y Ecuador un país hermano, pero el resto del continente, Europa y Asia son igual de importantes para potenciar la economía, la industria, el comercio y el turismo”.
Fuente: EL PAIS

