Rusia intensifica los ataques contra Ucrania y sus amenazas a Europa: “Su pacífico sueño ha terminado”

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En Moscú equiparan a la UE con la Alemania nazi. Una escalada contra la Unión permitiría al Kremlin una nueva movilización

Una sensación de calma recorre Rusia a pesar de que son meses peligrosos. Las esperanzas que puso el Kremlin en que Donald Trump le entregase Ucrania en bandeja se han desvanecido, la guerra es una sangría para Rusia sin victorias estratégicas, y las fuerzas de seguridad refuerzan su control sobre el Estado a pocos meses de unas elecciones legislativas que se presentan como un plebiscito sobre Vladímir Putin. La perspectiva de una escalada bélica no se desdeña en Rusia. Tanto contra Europa, a la que Moscú equipara con la Alemania nazi y que podría ser la excusa para involucrar aún más a la sociedad rusa en su guerra; como contra Ucrania, a la que bombardea todavía con más dureza. El líder ruso dice confiar en “una victoria inminente”, pero el curso de la guerra dice lo contrario. La decisión está en sus manos y no da señales de renunciar a ninguno de sus objetivos.

Las fuerzas armadas ucranias también han empañado el arranque de uno de los eventos más importantes del año para el Kremlin, el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, que empieza este miércoles y se extenderá hasta el sábado. Una inmensa columna de humo se alzaba sobre la ciudad en esta jornada inaugural a la vista de los miles de visitantes del evento, gran parte de ellos extranjeros.

Varias personas resultaron heridas por los ataques de drones contra varias infraestructuras energéticas y portuarias de los distritos de Krónstadt, Kírov y Krasnoselsk, según el gobernador de la ciudad, Alexánder Béglov. Al menos cincuenta drones fueron derribados y decenas de vuelos fueron anulados en el aeropuerto Internacional de la ciudad ante el peligro de los aparatos. El presidente ruso. Vladimir Putin, intervendrá el viernes en una extensa charla donde abordará la situación interna del país y su guerra contra Ucrania.

“No es prudente dar un plazo concreto [para el final de la guerra] en medio de los combates en Ucrania”, reconoció el mandatario ruso el 29 de abril, aunque se aventuró a pronosticar una victoria rápida. “La situación en el campo de batalla se está desarrollando de tal manera que Rusia puede hablar del fin inminente del conflicto (…), avanzamos en todos los frentes”, auguró.

Este es el quinto año de la guerra. El 24 de febrero de 2022, Putin ordenó a sus tropas deponer al Gobierno de Volodímir Zelenski e instalar un régimen títere en una Ucrania desarmada. Pero sus fuerzas aún siguen enmarañadas en la región de Donbás, en el este. La principal conquista del Kremlin, la franja territorial que enlaza el sur de Rusia con Crimea, ya no es segura para sus convoyes debido a los ataques con drones de última generación Hornet, y Elon Musk le quitó al ejército ruso su brújula, la red de satélites Starlink.

Mientras, los funcionarios del Banco Central de Rusia y del Ministerio de Finanzas advierten a Putin de que el gasto militar, alrededor del 40% del presupuesto nacional, se está volviendo inasumible, según un documento revelado por Bloomberg y verificado por medios independientes rusos.

Olha Mudra y su hija, Natalia, miran los daños causados a su bloque de apartamentos tras un ataque ruso en Kiev, este martes.Thomas Peter (REUTERS)

El Kremlin inició su invasión como una “operación militar especial” que dejaba al margen a su población civil, pero en septiembre de 2022 tuvo que acometer una movilización forzosa de soldados para estabilizar el frente. Desde entonces, ha evitado repetir esta traumática experiencia ofreciendo salarios estratosféricos por alistarse como voluntario, pero esta reserva no es infinita. Y tampoco quedan muchos presos a los que reclutar porque ya ha vaciado un 39% del aforo de las cárceles.

La diferencia con 2022 es que el Kremlin ha preparado estos años todos los resortes para otra posible movilización, incluido el cierre de la frontera, y ahora ha ordenado a sus servicios de seguridad que tengan listo un mecanismo para cortar todo internet a los rusos sin tumbar la Administración electrónica a partir del 1 de julio.

En este contexto, una escalada del conflicto podría servirle al Kremlin para movilizar a la fuerza a la sociedad rusa. Altos cargos y la propaganda han intensificado las amenazas de una escalada, y en la Duma Estatal algunos diputados como el exgeneral Andréi Guruliov reclaman abiertamente una nueva movilización ante la superioridad tecnológica ucrania.

“Alemania vuelve a liderar el movimiento que sustenta el nazismo en Europa. El presidente Zelenski ha sido nombrado su Führer. Bajo su mandato se está gestando una nueva unificación de los europeos (…). Todo esto es alarmante y nos hace recordar la historia”, manifestó hace días el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Dos adolescentes se abrazan frente a un bloque de viviendas alcanzado por un ataque de Rusia, este martes en Kiev (Ucrania).Efrem Lukatsky (AP Photo/Efrem Lukatsky)

“No es solo Alemania, 56 países combaten contra nosotros”, dijo el presidente del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, al ser preguntado sobre una fábrica de drones construida en territorio germano junto con Ucrania.

El expresidente Dmitri Medvédev dijo en abril que todas las empresas militares europeas que suministran armas a Ucrania son “objetivos potenciales”; la madrileña Oesía se dedica a la ingeniería tecnológica de doble uso. La semana pasada, tras registrarse varios heridos en Rumania, país miembro de la OTAN, por la caída de un dron ruso, amenazó a la Unión con estas palabras: “Ciudadanos de la UE, deberían darse cuenta de que sus autoridades han iniciado unilateralmente una guerra contra Rusia. Así que estén atentos y no se sorprendan por nada, su pacífico sueño ha terminado”.

Moscú también ha divulgado varias acusaciones para reforzar la idea de una escalada sin aportar pruebas. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) dijo que sus buzos encontraron en un barco gasista varias minas que habían sido adosadas “en un país de la OTAN”, apuntando a Bélgica. Por su parte, el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) acusó a Kiev de preparar un ataque con drones desde suelo letón, algo que niega tajantemente Riga.

“Todos los lugares desde donde provenga una amenaza militar directa contra Rusia son objetivos legítimos”, advirtió Putin el pasado viernes al comentar esta acusación.

Moscú también ha sacado del armario el antiguo argumentario de su guerra contra Ucrania, como la existencia de una red de “biolaboratorios” de Estados Unidos que desarrollan virus que solo atacan a eslavos [lo único que hay es una red internacional pública para la prevención de pandemias], y las afirmaciones de un supuesto “genocidio del régimen de Kiev” tras un bombardeo por error ucranio que mató a 21 jóvenes en el pueblo ocupado de Starobilsk. Una tragedia en una guerra que se ha cobrado otras miles de víctimas civiles, aunque esta le ha servido al Gobierno ruso para amenazar con redoblar los “ataques sistemáticos” contra Kiev.

Una explosión tras un ataque ruso, este martes en Kiev (Ucrania).Gleb Garanich (REUTERS)

Además, los mensajes del Kremlin para calmar la tensión son contradictorios. “Las armas europeas nos disparan directamente (…). Europa no puede actuar como mediador”, dijo el viernes pasado el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, al mismo tiempo que aseguraba que “la mayor estupidez europea” es no negociar. “Es imposible resolver los problemas sin diálogo”, añadía.

Un reconocido experto ruso, el exdirector del Centro Carnegie de Moscú Dmitri Trenin, culpa a Europa del desgaste que sufre Rusia en Ucrania. Según Trenin, el Viejo Continente no busca “una invasión de Rusia como Hitler y Napoleón”, sino “agotar los recursos rusos mediante su apoyo al régimen de Kiev y mantener a las fuerzas inmovilizadas”.

En vez de parar la guerra, Trenin aboga por ”lanzar poderosos ataques, en última instancia nucleares, contra objetivos logísticos, industriales y político-militares del enemigo [europeo]“. ”Sería útil demostrar a Europa con hechos que vamos en serio», agregó en un artículo.

Otra columna publicada en la revista Global Affairs, vinculada al Kremlin, ha calentado el debate en Rusia. Su autor, Vasili Kashin, remarca que “el objetivo de liquidar el régimen antirruso en Ucrania es inalcanzable sin una ocupación completa y prolongada de todo el país, y esto es técnicamente imposible para Rusia con la operación militar especial actual”.

A diferencia de otros expertos que apuestan por la escalada, Kashin propone contentarse con pactar “la protección del territorio ruso, la prohibición de que Ucrania se una a bloques militares y ciertas restricciones a sus fuerzas armadas”.

Otros expertos militares piensan que el líder ruso no hará ninguna concesión. “El objetivo incondicional de Putin es la conquista y subyugación total de Ucrania”, dice por teléfono Ruslán Pujov, director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías ruso (CAST, por sus siglas en inglés). “Esta guerra es la obra vital de Putin, y la librará mientras viva y se mantenga en el poder. Cualquier mínima concesión es inaceptable, dejaría la imagen de un hombre que culminó su carrera política con un fracaso”.

“Dado que las opciones de una guerra moderada están prácticamente agotadas para Rusia, parece probable que el enfoque se centre en aumentar la movilización de recursos humanos y económicos”, añade Pujov. Según el analista, el apoyo tecnológico occidental ha sido “determinante” para Kiev y “sigue incrementando el coste de la guerra para Rusia”.

Para Pujov, esta tensión procede de la decepción de Putin con Trump, “de quien pensaba que compartía ideas similares”. “El sueño de la diplomacia rusa era un pacto que dividiese Europa entre Estados Unidos y Rusia”, apunta el analista, “pero Trump solo estaba dispuesto a una paz con compromisos, no a que Rusia se anexionase Ucrania”.

Trump, centrado en Latinoamérica e Irán, dejó de suministrar armamento a Kiev y reclama que Europa se lo compre a Washington. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha denunciado que “solo seis o siete países están compartiendo esta pesada carga”.

Serguéi Poletáyev, cofundador del centro de análisis ruso Vatfor, enfatiza por teléfono que “solo se podría dialogar si Europa cambia su enfoque, al menos como el de Trump”, añade.

El analista dice no ver problemas de escasez de personal en las fuerzas rusas y asevera que el Kremlin aguarda al derrumbamiento de Ucrania por desgaste: “En miles de años de historia militar nunca se ha ganado una guerra con un ejército a la defensiva. Están perdiendo gradualmente su capacidad para realizar contraataques, y cuando la pierdan por completo y mantengamos operaciones ofensivas de la misma magnitud, entonces caerán como fichas de dominó”.

Iván Timoféyev, director de programas del gran think tank del Kremlin, el Club Valdái, desglosa tres posibles escenarios a medio plazo.

Para el analista, la guerra con Europa es factible, aunque la posibilidad es “baja” porque “los riesgos son demasiado grandes, incluido el uso de armas nucleares”. El experto parte de la base de que el conflicto de Ucrania seguirá enquistado y aumentarán gradualmente las sanciones sobre Rusia. En su escenario más optimista habrá una tregua, pero duda de su sostenibilidad en el tiempo. En los tres casos, la amenaza de una guerra sobrevolará Europa los próximos años.

Fuente: EL PAIS