Mercurio y partidos

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En la mitología griega, Hermes, equivalente del romano Mercurio, encarna una forma ambigua de astucia. La historia cuenta que, tras robar el ganado de su hermano Apolo, Zeus otorgó al hecho la categoría de destreza en lugar de condenarlo.

Escrito Por: Guido Gómez Mazara

En la mitología griega, Hermes, equivalente del romano Mercurio, encarna una forma ambigua de astucia. La historia cuenta que, tras robar el ganado de su hermano Apolo, Zeus otorgó al hecho la categoría de destreza en lugar de condenarlo. Aumentar patrimonio puede ser motivo de orgullo cuando respeta las normas, pero como advierte Pablo en la Primera Carta a Timoteo: El amor desmedido al dinero es la raíz de todos los males.

La acumulación no es condenable en sí misma. Ahora bien, en su lógica, las actividades de comercio procuran un lucro que resulta incompatible con la clásica vocación de servicio que caracteriza el correcto ejercicio de la actividad pública.

Desgraciadamente, lo mercurial parece caracterizar modalidades dentro del bestiario político que, desde hace años, intuyeron que desde la función oficial se generaban niveles de rentabilidad capaces de sustituir patrimonios añejos. De ahí la razón de núcleos esenciales del sector empresarial, deseosos de no quedar excluidos en la distribución en la renta nacional, habilitando un mayor nivel de visibilidad y participación en los ajetreos del mundillo político.

Culturalmente, se presumían distancias entre la política y lo mercurial. No obstante, los nuevos parámetros clientelistas convencieron a muchos de lo pragmático que resultaba invertir desde lo privado y estimular puertas giratorias en el ámbito estatal para hacer del factor dinero la fuente de validación.

El problema es que si el dinero es todo, todo se hace por dinero. Y partiendo de esa lógica, las organizaciones partidarias, con plena conciencia de esa dura realidad, actúan apegadas a reglas impuestas sin detenerse en el deterioro que les genera. La fascinación mercurial nunca acompaña la trascendencia de los liderazgos: Juan Bosch, Pepe Mujica, Rómulo Gallegos, Nelson Mandela, Víctor Raúl Haya de la Torre, Lázaro Cárdenas, Jimmy Carter, Peña Gómez, Barack Obama y muchos otros no dependían de recursos ilimitados. Irónicamente, nos quieren convencer de que la jurisprudencia es, ha sido y pretenden que sea otra.

Lo que nadie discute es el derrumbe ético del sistema de partidos y los fundamentos mercuriales sirven de dinamita para las grandes ideas, el debate ideológico y la construcción meritocrática de liderazgos.

Ya estamos casi inmunes. Eso sí, los aspirantes distribuyendo salchichón y pollos, sumando la frase de resolver, buscar un bajadero como retrato vil de que Mercurio insiste en su causa fundamental: convencer al resto de que la riqueza obtenida sin ética puede recibir categoría de destreza y confirmar así que ellos, sin lugar a dudas, están del lado correcto de la historia.

Fuente: Hoy