En una sociedad cada vez más diversa, interconectada y atravesada por profundos cambios generacionales, estudiar y ser consciente de la cultura se vuelve clave para entender cómo funcionan y se desarrollan las sociedades.
Cuando hablamos de cultura, casi siempre pensamos primero en música, gastronomía, tradiciones populares, religión y memoria histórica.
Sin embargo, la cultura no se queda en el folclore ni en las expresiones más visibles de la identidad. También está en la forma en que nos relacionamos, interpretamos la diferencia y damos significado a la identidad, la autoridad, el género, la familia, la ciudadanía y el desarrollo.
En una sociedad cada vez más diversa, interconectada y atravesada por profundos cambios generacionales, estudiar y ser consciente de la cultura se vuelve clave para entender cómo funcionan y se desarrollan las sociedades.
No para conservar lo que nos identifica como una pieza de museo, sino para comprender cómo se transforman nuestras formas de pensar y convivir.
En ese sentido, abrir espacios de investigación sobre cultura desde esta perspectiva no es un ejercicio abstracto ni exclusivo para especialistas; es una acción necesaria para comprender el país que tenemos y el que estamos construyendo.
Necesitamos producir más conocimiento sobre cómo se forman nuestras identidades, qué tensiones atraviesan nuestra vida colectiva y cómo la educación puede aportar a una ciudadanía más intercultural, crítica y consciente. La cultura no solo se hereda, también se negocia, cuestiona y resignifica.
Ahí es donde cobran relevancia las competencias interculturales: la capacidad de comprender distintos marcos de referencia, reconocer los propios sesgos, dialogar con respeto y convivir con personas que piensan o viven de manera distinta.
En el ámbito educativo esto importa especialmente, porque la escuela y la universidad no solo transmiten conocimientos, también forman maneras de mirar y entender el mundo.
Las instituciones de educación superior dominicanas reciben estudiantes con trayectorias sociales, territoriales y económicas muy distintas. No basta con abrirse al mundo si no se forma a las personas para comprenderlo y habitarlo de manera consciente.
Investigar estos temas nos obliga a poner sobre la mesa preguntas que muchas veces evitamos: ¿cómo perciben los docentes la educación intercultural? ¿Qué sesgos culturales aparecen en la práctica pedagógica cotidiana? ¿Qué papel tiene la educación en la reconstrucción de vínculos sociales más justos? ¿Cómo la forma de enseñar y contar la historia construye ideas? Estas preguntas abren conversaciones necesarias y ayudan a mirar aspectos que suelen pasar desapercibidos.
La reciente aprobación de una línea de investigación dedicada a cultura, identidades emergentes y desarrollo social desde el ámbito universitario representa una oportunidad importante.
Se trata de abrir una conversación y mirar la cultura como una realidad que cambia y se discute todos los días. Es crear un espacio para pensar con seriedad y sentido crítico cómo la cultura nos forma, nos tensiona y nos permite imaginar otras formas de convivir.
Recientemente fue lanzado desde el Hub de Investigación de Unibe el grupo de investigación “Cultura, identidades emergentes y desarrollo social”, una iniciativa orientada a promover investigaciones, publicaciones y espacios formativos sobre educación intercultural, memoria, cohesión social, patrimonio cultural inmaterial, ciudadanía e identidades contemporáneas.
Este esfuerzo busca contribuir al debate nacional sobre cómo comprendemos la cultura en una sociedad diversa y cambiante.
Desde la Vicerrectoría de Investigación e Innovación, Unibe promueve el fortalecimiento de la investigación transdisciplinaria, la innovación y la generación de conocimiento como pilares fundamentales para el desarrollo del país.
Los estudiantes tienen múltiples oportunidades de participar activamente en estos procesos, conectando los aprendizajes del aula con la práctica científica real y convirtiéndose en actores clave en la generación de nuevos saberes.
La autora, Camila Alcántara, es coordinadora del grupo de investigación «Cultura, identidades emergentes y desarrollo social» y directora de vinculación e internacionalización de Unibe.
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Sobre la autora
Camila Alcántara es coordinadora del grupo de investigación «Cultura, identidades emergentes y desarrollo social» y directora de vinculación e internacionalización de Unibe.
Fuente: Listin Diario

