Agua sí y oro también

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Escrito Por: Bernardo Vega

Nuestro presidente Luis Abinader debió haber esperado unas pocas semanas hasta recibir el estudio de factibilidad medioambiental cuyos términos de referencia fueron preparados por nuestro propio ministerio de Medioambiente y que está finalizando una renombrada firma inglesa, para entonces decidir si paralizar o no el proyecto minero de GoldQuest.

Pero los ejecutivos de esa empresa canadiense fallaron al no emitir, desde el primer día de los pronunciamientos en contra de la mina, una nota de prensa explicando por qué su proyecto no contaminaría ríos. Eso probablemente se deba a que GoldQuest es una firma relativamente pequeña en su campo, y que solo tiene inversiones y operaciones en la República Dominicana. Carece de la experiencia y la sofisticación de las grandes mineras multinacionales.

Sabemos del proyecto tan solo por una breve intervención por televisión de su principal ejecutivo, un dominicano azuano, y por lo que está obligado a publicar la empresa en Internet como compañía canadiense que se cotiza en Bolsa. En base a esas escasas fuentes es que nos enteramos que dicha firma durante años ha estado perforando desde un punto en el este, cercano al río San Juan, hasta la frontera con Haití, pero que escogió como lugar para explotar su proyecto solo un área muy reducida denominada Romero, lejana de ríos, donde pretende construir una gran tina que se llenaría de agua lluvia para suplir los requerimientos del proyecto. La mina sería subterránea, a diferencia de las de la Alcoa, Falconbridge y Barrick y similar a una subterránea que durante años opera cerca de Cotuí, de capital chino. Ha dicho que no utilizarán cianuro, a diferencia de la Barrick, y que exportarán el producto semi procesado a través del muelle de Puerto Viejo para ser refinado en el extranjero, proceso final en que sí se utilizan ingredientes complejos.

La empresa que está haciendo el estudio medioambiental, Micon International, es una de las grandes consultoras del mundo. Es inglesa y con 35 años de experiencia en minería en 80 países. Y no es verdad, como alegan algunos, que como es pagada por la GoldQuest no opinará en contra de los intereses de esa firma. Las grandes empresas de auditores de los bancos, por ejemplo, es común que critiquen las labores de sus clientes y hasta denuncian fraudes.

Como es una compañía que se cotiza en Bolsa, GoldQuest tuvo que anunciar que ya tiene accionistas dominicanos, lo cual no es nada malo, pero lo ideal hubiese sido que el Banco de Reservas, u otra agencia estatal, fuese quienes invirtieran en su capital. Si la GoldQuest tuviese una proporción importante de acciones del Estado dominicano, el Gobierno recibiría más ingresos y defendería mas el proyecto.

En resumen, debe esperarse el estudio para entonces el Gobierno decidir si dar o no permiso para continuar con el proyecto. Las protestas en San Juan de la Maguana fueron de carácter emotivo y político, pero sin argumentos sólidos que justificasen la denuncia sobre una probable contaminación de los ríos. San Juan de la Maguana puede seguir prosperando con su agricultura, estimulada por sus ríos y, al mismo tiempo, recibir nuevos recursos provenientes de la mina de Romero.

Si el estudio medioambiental evidencia que los ríos no se verán contaminados por el proyecto Romero, entonces las fuerzas políticas y sociales de la zona de San Juan de la Maguana, que con tanta estridencia hoy se oponen al mismo, lo que ahora deben de hacer es exigir al Gobierno, con la misma vehemencia en que exigían “agua sí, oro no”, que parte importante de los impuestos que pague la mina se dediquen a obras en la zona de San Juan, determinada como prioritarias precisamente por las fuerzas vivas de la comunidad de la región.

Fuente: Listin Diario