Poner candado

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Escrito Por: Nassef Perdomo Cordero

El miércoles pasado se cumplió el primer año de uno de los más grandes desastres causados por seres humanos de la historia reciente del país. En la misma semana, vivimos una repetición de lluvias que ameritaron la declaratoria de situación de desastre en varias provincias del país.

Entre las cosas que ambos eventos tienen en común es que ni el Estado dominicano ni la sociedad en sentido general han tomado las medidas para evitar o moderar los efectos de estas desgracias.

Como ya han dicho otras personas, luego del colapso estructural que enlutó a la sociedad dominicana, ha brillado por su ausencia una labor proactiva del Estado para brindar tranquilidad y seguridad a la población. No se ha presentado un plan serio de inspecciones de estructuras de uso público, ni tampoco se ha ejecutado un programa exhaustivo de inspecciones.

Pero tampoco la sociedad ni los demás actores del sistema político se han ocupado de exigirlo. Nos hemos conformado con exigir justicia por lo ya sucedido. Esto es absolutamente necesario, pero no puede distraernos de lo imperativo que es evitar su repetición.

El caso de las lluvias es muy similar. Es la tercera vez en menos de cuatro años que la región urbana más poblada del país se ve sorprendida por fenómenos de tal magnitud que logran afectar gravemente infraestructuras e inmuebles habitados. Ni hablar de las vías, que se convirtieron en ríos infranqueables.
Estos fenómenos atmosféricos son inevitables, pero la sorpresa que los ha acompañado no, como tampoco lo es que nuestras ciudades se encuentren tan mal preparadas para enfrentarlos.

El hilo común que una a estas dos tragedias no puede ser ignorado porque atañe a nuestro comportamiento ante la adversidad. Una cosa es que no permitamos que nos impida continuar, otra es que la ignoremos con la esperanza ilusa de que no nos volverá a visitar.

Prepararnos ante la casi certeza de que estas cosas se repetirán es responsabilidad de todos. Y es una responsabilidad que debemos asumir con visión y previsión. Ya mucho es que los dominicanos sólo pongamos candado después que nos roban, no podemos además dejar de pasar la oportunidad para actuar después que el daño ha ocurrido.

Fuente: EL DIA